PARA CONTAR/ Panadero va por liderazgo de la CTM

ARTURO ZÁRATE VITE

El proceso de sucesión en la Confederación de Trabajadores de México (CTM) ya entró a su recta final. La moneda en el aire está entre Gerardo Cortés García y Tereso Medina Ramírez, en ese orden. Fernando Salgado Delgado también está entre los aspirantes. Ninguno de los tres trae pleitos con el color guinda. Simpatizan y apoyan el proyecto de la 4T.

La asamblea está programada para los días 23 y 24 de febrero y es prácticamente un hecho el relevo del todavía dirigente Carlos Aceves del Olmo, por razones de salud, que lo han obligado al ausentismo de su oficina en la sede central obrera, a un costado del monumento a la Revolución. Incluso se analizó la renovación el año pasado. Convinieron en esperar a este mes.

Gerardo Cortés, secretario general del sindicato nacional de harineros y panificadores, empezó literalmente desde abajo como trabajador de la panificadora más importante de México (Bimbo). Su primera tarea estuvo en el área de limpieza de la empresa y a partir de ahí creció su relación con sus compañeros en el sindicato. Es autodidacta, con una preparación reconocida que ha dado pie a ser invitado a dar conferencias en instituciones universitarias.

Tereso Medina, dirigente de sindicato automotriz, tiene la habilidad para relacionarse con la clase política en turno. En su estado Coahuila mantiene buena comunicación con el gobierno priista y a nivel federal procura el contacto y la foto con el poder guinda.

Fernando Salgado, ex legislador y uno de los 10 secretarios generales adjuntos, con carrera política apadrinada por Carlos Aceves. No tuvo que hacer campaña para sentarse en el salón plenario del recinto de San Lázaro. Sus dos candidaturas a diputado fueron plurinominales.

¿Y cómo está la CTM?

En sus mejores tiempos y en particular cuando su secretario general fue Fidel Velázquez Sánchez, presumía de contar con más de 4 millones de trabajadores afiliados. Estaba alineada con el Partido Revolucionario Institucional. El vetusto dirigente obrero siempre jugó un papel estratégico cuando llegaba el momento de nominar al candidato presidencial del tricolor.

Todo eso se acabó con la llegada de la Cuarta Transformación al poder en 2018. Empezó a dejar de ser influyente a partir de la caída priista en 2000 y el ascenso del panismo. A Don Fidel ya no le tocó ver ese cataclismo de su organización, murió tres años antes, en 1997.

Después de Velázquez Sánchez, los cetemistas no tuvieron otro líder que mantuviera la fortaleza de la organización y aglutinara a sus afiliados. ¿Se acuerdan hacia dónde corrió Salvador Barragán Camacho, una de las cabezas del sindicato petrolero, cuando fue perseguido en la administración de Carlos Salinas? Trató de refugiarse en la sede de la CTM.

Hoy el sindicato petrolero, que no ha dejado de ser una de las agrupaciones importantes, optó por abandonar su antigua casa para adaptarse al nuevo grupo en el poder.

Lo mismo ha sucedido con los telefonistas y su dirigente Francisco Hernández Juárez. Están más cerca del partido guinda. Los electricistas se han esmerado en ser leales al gremio cetemista. Los maestros del SNTE, la organización sindical más grande de nuestro país, siempre se han manejado institucionalmente, leales a quien se encuentre en el poder.

Hay quienes pregonan que la CTM ya no representa nada y pareciera que tienen razón cuando se observa escasa actividad o pocos visitantes en el edificio de Vallarta 8. Hasta da la impresión de ser un inmueble abandonado.

Se diluyó su fuerza política y es evidente que no va a emprender ninguna acción para tratar de posicionarse como en sus mejores tiempos. Le resulta más cómodo seguir la línea oficialista. Los dirigentes sindicales que le quedan están replegados, no hacen ruido. Procuran no llamar la atención y se concentran en sus organizaciones sindicales, por supuesto, sin dejar de cobrar las cuotas a sus representados.

El recurso de la huelga en defensa de los trabajadores, cuando se cerraban las puertas de negociación con empresas, se fue al “archivo muerto”. El ejemplo más reciente de dicha flaqueza se vio con el despido el pasado fin de año de mil 900 trabajadores de la planta de General Motors en Coahuila. El dirigente sindical Tereso Medina Ramírez no metió ni las manos por sus compañeros. No hubo ninguna compensación extraordinaria para los trabajadores, nada más lo que estrictamente señala la ley.

En el proceso de sucesión el consenso es que se elija al que sea más apreciado por los trabajadores, que se haya distinguido realmente por defender sus derechos, que haya logrado mejores prestaciones para sus representados y que también se haya significado por ser solidario con las distintas organizaciones sindicales.

Si bien la fuerza cetemista está menguada y para muchos ya no es relevante, hay que decir que aún tiene en sus filas alrededor de 700 sindicatos.

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