
TERESA GURZA
Continúa enero con tragedias climáticas en todas partes y conflictos que protagoniza el mamarracho que pretende organizar una mesa de paz, al mismo tiempo que guerrea y ofende al mundo.
Sería bueno que, para bajarle sus actitudes de matón, alguien le informara que la historia no inició con él.
Y que él y todos los humanos a los que parece odiar, venimos del Homo sapiens que vivió hace más de trescientos mil años.
Un artículo de History Facts establece que las investigaciones genéticas están respondiendo cada a más preguntas sobre nuestra ascendencia y abriendo nuevas interrogantes.
Han sido ya identificadas, algunas especies humanas que vivieron hace millones de años:
El Homo erectus, en 1890; el Homo habilis, en 1960; el Homo rudolfensis, en 1986; los denisovanos en 2008 y otras especies menos importantes de humanos antiguos.
Se sabe que se apareaban entre ellas, que tienen como ancestro común al Homo heidelbergensis que llegó de África al actual Israel, hace más de 700 mil años y que nuestro origen es africano.
Pero aún no hay acuerdo sobre cuándo y cómo, se dispersaron por la Tierra y desde qué lugar específico.
La teoría más aceptada dice que los heidelbergensis salieron masivamente de África hace unos 60 mil años y migraciones más pequeñas lo hicieron mucho antes.
Que quienes se desplazaron a Asia evolucionaron a denisovanos, los que llegaron a Europa a neandertales y aquellos que permanecieron en África, a Homo sapiens.
Y que pese a los millones de años transcurridos y a que estas especies se extinguieron, sus características perduran en nuestro ADN.
Los no africanos tenemos entre un 1 y un 4 por ciento de neandertales y quienes tienen ascendencia del sudeste asiático y las islas del Pacífico, hasta un 5 por ciento de denisovanos.
Y este viernes 23 de enero una nota de Margarita Rodríguez para la BBC informa que el Hombre de Neandertal, que vivió durante 400 mil años, se extinguió hace 40 mil y con quien un tiempo compartimos el planeta, nos heredó rasgos físicos como la nariz y el tamaño y forma de los dientes, que aportaron ventajas evolutivas que ayudaron a nuestra sobrevivencia.
Y ahora, alrededor de 6 mil voluntarios de México, Chile, Perú, Colombia y Brasil, se sumaron al proyecto CANDELA patrocinado por Consorcio para el Análisis de la Diversidad y Evolución de Latinoamérica, para ser analizados por genetistas que buscan en ellos, huellas de los neandertales.
Se les tomaron muestras para obtener su ADN con el genotipo o información que se hereda de los padres y fenotipos como color de cabello, ojos y piel, perímetro de la cabeza, cintura, peso y altura.
En base a esos datos, los científicos concluyeron que todos los humanos tenemos el mismo ADN y el racismo no se justifica bajo ningún concepto.
Otras investigaciones han aportado muchísima información sobre nuestro pasado, parte de la cual, aquí resumo.
La realizada en 2008 en una tumba paleolítica de hace 14 mil años en lo que hoy es Alemania, encontró restos de dos humanos y dos perros.
Comprobaron que se hicieron amigos hace miles de años, analizando los restos del cachorrito muerto a los 6 meses de edad por moquillo del que se contagió a los 3; lo que permite deducir que si vivió tantos meses enfermo, fue porque alguien lo cuidó.
Construcciones encontradas en 2011 en las Tierras Altas de Escocia, revelan que los humanos que vivieron durante el Mesolítico o Edad de Piedra Media, -periodo de transición de 10 mil a 5 mil años a.C entre el Paleolítico y el Neolítico que marcó el fin de la última glaciación que causó cambios climáticos y un estilo de vida seminómada- eran afectos a viajar por placer y no solo de caza.
Pocos miles de años después, habitantes del Periodo Neolítico o Edad de la Piedra Nueva que dio inició al sedentarismo, agricultura y domesticación de animales, empezaron a crear poblados.
Y hace unos 9 mil años, en Çatalhöyük, Turquía, levantaron casas de adobe unas sobre otras; como nuestros actuales edificios de departamentos, hasta de 16 niveles.
Entre los bloques de edificios había sitios especiales para la basura y cada casa tenía espacios para hacer lumbre, un horno y plataformas que probablemente se utilizaban para dormir.
En esas ciudades verticales no había calles, la gente se desplazaba y entraba a sus casas por los tejados y los muertos se enterraban.
Hace más de 60 mil años los humanos creaban arte abstracto, que puede hoy admirarse en cuevas rupestres españolas.
Después evolucionaron de lo abstracto a las formas, como en la pintura de un búfalo que está siendo cazado por criaturas mitad humanas y mitad animales encontrada en la isla indonesia de Sulawesi y en una pintura de Borneo que representa un banteng, especie de res que aún existe.
Y alrededor de 3 mil 500 años a.C. durante la Edad del Cobre, situada entre la de Piedra y de Bronce, usaban cordones semejantes a los actuales para atarse los zapatos como lo hacía el dueño de uno de cuero para el pie derecho, que encontraron los arqueólogos que en 2008 trabajaban en un complejo de cuevas en Armenia.
Lo que significa que los humanos usaban calzado parecido a nuestros tenis, antes de construir las pirámides, 2 mil 700 a.C. o de inventar la escritura, 3 mil 300 a.C.
Entresemana Información entresemana que forma opinión