
FERNANDO IRALA
A punto de cumplirse un año del primer nuevo caso de sarampión registrado en territorio mexicano, el brote está lejos de ser controlado; por el contrario, el virus sigue muy activo, y ya ha sido la causa de muerte de por lo menos dos docenas de personas, con un acumulado de más de siete mil casos confirmados y más de quince mil probables.
Hacía treinta años que en México no se detectaba un caso de la enfermedad originado aquí; desde finales de la centuria pasada América del Norte fue declarada libre del padecimiento, gracias a la cobertura de vacunación y la vigilancia epidemiológica.
Pero eso es historia.
Como se sabe, en los recientes siete años el sector salud ha ido de mal en peor, y uno de los rubros en que ese deterioro se resiente es en los porcentajes de la población vacunada.
El gran hito en la materia fue la pandemia del covid. Como el virus era nuevo no había vacunas; luego las hubo, pero desde el principio se diseñó y aplicó en el mundo un protocolo para enfrentar la emergencia, que México cumplió muy mal. Tanto, que fue uno de los países más afectados por la epidemia. El saldo mortal mexicano fue de más de 800 mil fallecimientos en exceso, de los cuales cinco mil 800 correspondieron a médicos, enfermeras y personal del sector salud, una de las peores cifras en el planeta.
El covid en México tuvo otros muchos indeseables efectos colaterales. Uno de ellos es que al saturarse el sector salud dejaron de atenderse muchos servicios necesarios, entre ellos la cobertura suficiente de los esquemas de vacunación del resto de enfermedades prevenibles.
Si a finales del siglo pasado y principios del actual nuestro país fue un referente mundial por su atención a las vacunas, los últimos años son los de una caída alarmante, por lo que hoy pagamos las consecuencias.
Es cierto que en el mundo entero el sarampión está de vuelta, cada año en el planeta se acumulan alrededor de 95 mil muertes por esa causa. En ello se suman las fallas en los sistemas de salud y el crecimiento en la población de corrientes antivacunas, que generan desinformación y desconfianza, con resultados letales.
En nueve de cada diez casos registrados del sarampión, los contagios se produjeron en pacientes no inmmunizados, pues pese a ser altamente contagioso, más que el covid, cuando se tienen dos tomas de la vacuna, ésta es completamente eficaz.
Ante los brotes descritos México, al igual que Estados Unidos, están a punto de perder el reconocimiento de países libres de la enfermedad, estatus que ya perdió Canadá. La Organización Mundial de la Salud ha dado un plazo de dos meses para abatir los contagios.
El único remedio es que sobre todo los niños y niñas que no han recibido las inmunizaciones, o los adultos con esquemas incompletos, sean vacunados.
Más vale tapar el pozo, aunque ya tengamos niños muertos.
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