
>> Dos Investigadoras Universitarias Consagradas
>> Rasgos Históricos de Leona, Matilde y Amalia
>> María Corina Machado Decepcionó al Mundo
JORGE HERRERA VALENZUELA
La Universidad Autónoma de Sinaloa otorgó el título de Doctor Honoris Causa a dos científicas mexicanas y despertó una polémica en el ambiente político.
Se trata de dos universitarias estrechamente ligadas a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Ambas tienen trayectorias académicas con reconocimientos nacionales e internacionales.
Ambas tienen grados de licenciatura, maestría y doctorado en Ciencias. En nuestra Máxima Casa de Estudios, además de catedráticas, han sido parte de la Junta de Gobierno, directoras de la Facultad de Ciencias e investigadoras
Annie Pardo Cemo y Rosaura Ruiz Gutiérrez recibieron el alto honor, en un acto presidido por el Rector Jesús Madueña Molina, quien las propuso a la Comisión Permanente de Honor y ésta dictaminó favorablemente, informando al Consejo Universitario.
Dichas doctoras, investigadoras y escritoras, además de conferencistas, recibieron el reconocimiento de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior, ANUEIS. La científica Pardo Cemo también tiene un doctorado similar, otorgado por la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo.
Se trata de dos universitarias ilustres. Annie es Profesora Emérita y Rosaura figuró, recientemente, como aspirante a la Rectoría de la UNAM.
Bueno, pues resulta que la doctora Pardo Cemo es la señora madre de la Primera Presidenta de México y la doctora Ruiz Gutiérrez es la actual titular de la Secretaría de Ciencia, Humanismo, Tecnología e Innovación que sustituyó al CONACYT.
Ambas tienen los suficientes méritos académicos. Sus aportaciones a la Ciencia son trascendentales en lo teórico y en lo práctico. Fueron distinguidas con el Premio Nacional de Ciencia, en diferentes años, por el gobierno.
Obvio, no es el momento más adecuado para esos nombramientos otorgados por la Universidad Sinaloense. Tal vez, no hay prueba alguna, de la intervención del gobernador de la entidad.
RECORDAR A TRES ILUSTRES
En México la relación de nombres de mujeres destacadas, en diversas áreas, es muy amplia. Comentaré de tres mexicanas; una nacida en el Siglo XVIII y dos en el XIX: la toluqueña Leona Vicario, la defeña Matilde Montoya y la tamaulipeca Amalia González Caballero.
Doña Leona (María de la Soledad Leona Camila Vicario Fernández de San Salvador) está considerada como la primera periodista, independientemente de su labor en la lucha Insurgente. Escribía en El Ilustrador Americano y en El Semanario Patriótico, impulsada por su esposo, Andrés Quintana Roo.
Su lugar de nacimiento se lo disputan la capital del Estado de México y el entonces Distrito Federal. Sus padres fueron el español Gaspar Martín Vicario y Camila Fernández de San Salvador y Montiel, nacida en Toluca, donde residía el matrimonio. Leona tuvo como tutor a su tío y padrino bautismal Agustín Pomposo Fernández de Santander, residiendo en la Ciudad de México.
La primera médica, Matilde Petra Montoya Lafragua, requirió de la intervención, dos veces, del presidente Porfirio Díaz, porque no le daban la inscripción y le negaban el derecho a ser examinada. Se tituló en 1887, en la Escuela Nacional de Medicina; aún no se reabría la Universidad Nacional de México.
La tamaulipeca Amalia González Caballero de Castillo Ledón, fue la primera embajadora, la nombró el presidente Adolfo Ruiz Cortines; estuvo en Suecia. Con el presidente Adolfo López Mateos, primera mujer en un gabinete presidencial; subsecretaria de Educación Pública. Casada con el intelectual Luis Castillo Ledón, primera dama de Nayarit.
Al fallecer fue sepultada en la Rotonda de los Tamaulipecos Ilustres, en 1989 y sus restos quedaron depositados, en 2012, en la Rotonda de las Personas Ilustres, Panteón Civil de Dolores, Ciudad de México.
EN EL MÉXICO MODERNO
Consideré, en esta ocasión, inicialmente referirme a mexicanas que se significaron, por sus hechos, en la vida de este hermoso País, donde, luego de 200 años de República Federal, fue electa la Primera Presidenta de México, una científica, Claudia Sheinbaum Pardo, capitalina de nacimiento.
Tuvimos en 1955 a la nayarita Aurora Jiménez de Palacios, primera diputada federal; en 1964 a la sonorense Alicia Tapia Arrellano y la campechana María Lavalle Urbina, las primera senadoras. Griselda Álvarez Ponce de león, tapatía, la primera gobernadora de Colima, en 1979. Años atrás María Cristina Salmorán de Tamayo, la primera Ministra en la Suprema Corte de Justicia, en el sexenio del presidente López Mateos.
PRIETITO EN EL ARROZ
Por mucho tiempo el nombre de la venezolana María Corina Machado Parisca mereció las primeras planas internacionales, los mejores tiempos en las noticias electrónicas y destacados espacios en el diarismo digital.
Luchadora incansable contra la dictadura impuesta por Hugo Chávez y continuada por Nicolás Maduro. Arrancó fuerte su oposición al chavismo y más tarde al madurismo. Fundó y lideró la organización Vente Venezuela, en 2012.
Corina figuró triunfante como diputada entre 2011 y 2014. En 2023 fue precandidata presidencial y un año más tarde candidata para sustituir a Nicolás Maduro, pero falló.
Tuvo que vivir en la clandestinidad por mucho tiempo. Inhabilitada por 15 años para actuar en la política. Perseguida por Maduro.
Corina se ganaba la simpatía del mundo exterior a Venezuela. Los seguidores de su movimiento aumentaban y contaba con la protección popular. Mujer de ideas supuestamente izquierdista.
En Oslo, Noruega, votaron para entregarle el Premio Nobel de la Paz 2025. No pudo asistir a recibirlo. Sin embargo, logró burlar la vigilancia policíaca. Salió en una embarcación y llegó a un aeropuerto. Sorpresivamente apareció en el balcón de hotel en la capital noruega y desde ahí saludó a quienes la identificaron.
María Corina echa al borde todo lo ganado, cuando anunció que compartiría el Premio Nobel de la Paz con el presidente de Estados Unidos de América para lo cual viajó a Washington.
Trump la recibió, sin mayores honores. Tuvieron una plática privada y un almuerzo a puerta cerrada, sin prensa.
Él, la calificó de “mujer increíblemente agradable”. Corina dijo “contamos con él para la libertad de Venezuela”. La lideresa no goza de la simpatía de Trump para llegar a la presidencia y hacer cambios en la política del país azotado por dos dictadores consecutivos.
Como la letra de la canción, “todo se derrumbó”. El comentario mundial en nada favorece a la mujer de 58 años de edad, nacida en Caracas. En Oslo no encuentran justificación a lo hecho por Corina, pues el Premio Nobel no es compartible. No se lo pueden quitar.
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