LIBROS DE AYER Y HOY/ ¿Locura? Empieza el mundo a ver el peligro de Trump

TERESA GIL

Los medios ya no pueden ocultarlo, aunque en Estados Unidos las grandes empresas de la comunicación estén controladas por Donald Trump. Aunque era evidente, es hasta ahora que muchas personas, grupos, países incluidos, empiezan a creer en una enfermedad mental del mandatario. Sus acciones, sus actitudes, sus puntos de vista no dan para más. Y sobre el caso, son especialistas en el problema los que lo está diciendo. Es al respecto lo dicho por el cardiólogo estadounidense Jonathan Reiner que se mueve en las esferas del poder demócrata, que reitera esa posición. Pero son muchos los personajes que lo dicen y sostienen, al grado de que en el Congreso gringo ya se empiezan a mencionar leyes constitucionales, la enmienda 25 por ejemplo, a partir de la cual el actual jefe del ejecutivo puede ser desalojado. Mientras, en el mundo arrecia el descontento, las protestas y las denuncias contra ese viejo presunto loco, que cree el dueño del mundo.

EL PELIGRO SUBE CADA DÍA Y LA AGRESIÓN SE ANUNCIA MULTIPLICADA

En el interior de Estados Unidos, que es el entorno más cercano y directo, hay antecedentes, además de lo que se menciona de la enmienda 25. Está el caso de Richard Nixon  el primer presidente que es obligado a renunciar por fallas legales en su gestión. Trump ha cometido muchas fallas, una de ellas las del Caribe que entraría en el ámbito internacional directo, derecho del que ya se deslinda pero que no puede hacerlo porque ese derecho está vigente. Pero hay algunas violaciones internas de gravedad una de ellas el uso del organismo contra los migrantes (ICE) que mata y agrede a mansalva ordenado desde la presidencia. Hay leyes internas relacionadas con la integridad y la vida de las personas, pero hay muchas que pueden ya estar en manos del Congreso que pueden ser ordenadas para crear una denuncia general. De acuerdo a lo que se sostiene, es su grupo gobernante el que puede votar para destituirlo, pero esos jamás lo harán porque son  iguales a él. Debe ser el Congreso apoyado por expertos y grupos sociales el que tome la iniciativa.

TRUMP SOLO IMITA A LOS MUCHOS QUE HAN QUERIDO DOMINAR AL MUNDO

Las redes resumen los datos, pero cada caso puede ser consultado en bibliotecas y enciclopedias. Ahí están largos y tendidos los nombres de quienes quisieron dominar el mundo y que en su momento la enseñanza nos ha puesto al tanto. Todos, con alguna excepción en ciertos casos, no solo han querido ser el centro del mundo y dueños de ese universo en el que se movían en su tiempo, sino dueños de la vida de los que gobernaban. Se menciona al persa Ciro, el grande, que se decía “dueño de las cuatro esquinas del mundo”; Genghis Khan el mongol, que pensaba igual; Alejandro el Magno el macedonio; Canuto el grande, dominador del contacto marítimo de su época, que con muchos países controló incluso con sus dominios a Inglaterra; el romano Calígula y muchos más. Y en épocas más recientes desde luego a Napoleón el francés, a Idi Amán el ugandés y desde luego más para acá, a Hitler que se asumía alemán cuando no lo era, pero también dueño del mundo, lo que le costó a la humanidad más de 40 millones de vidas.

MARCIAL MACIEL, UN RELIGIOSO MENCIONADO COMO DOMINADOR DEL MUNDO

Desde luego muchos han sido los que se creyeron en su momento que podían ser superiores a todos, no solo en los poderes ejecutivos de los países, que hemos visto en el pasado, en el nuestro, sino en los pueblos caciquiles o de hacendados. De hecho, su comportamiento era como tal, por la forma como actuaban y trascendían, siempre mal, entre sus pueblos. Pero que en las redes se mencione a un religioso, causa sorpresa, aunque ya se sabía de la actitud del religioso católico Marcial Maciel titular del aún vigente organismo Los Legionarios de Cristo.  Hombre que causó no pocos daños, no solo entre muchas mujeres sino en jóvenes, pese a ser converso. Generó una fortuna que todavía anda por ahí repartida, quizá en sus seguidores o en el Vaticano al que mucho ayudó. Hay y hubo en todos los contextos, chicos, grandes y enormes personajes, que creyeron y creen ser amos del mundo.  De ahí la postura actual de Donald Trump que no solo lo demuestra, sino que asume esa locura de ser el máximo del planeta, para gobernar, dominar y  hacer daño.

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