LIBROS DE AYER Y HOY/ Agresión sexual. Cierto poder duda, para no sancionar

TERESA GIL

¿Puede prestarse a duda que personajes denunciados como presuntos agresores sexuales, lleguen a ser realmente sancionados? Después de leer los argumentos que dividen casos que tienen graves evidencias, se piensa que en el fondo se trata de meter la duda en la sociedad, de tal manera que el acusado salga boyante y se mencione en el futuro, que se trató de una mentira o de una venganza.  En esa circunstancia y en el hecho de que en el mundo miles y miles de mujeres son sujetas a agresiones sexuales de todo tipo incluyendo el feminicidio, la denuncia no tendría razón de ser. El hecho sería considerado inexistente. Que Emmanuel Macron apoye a Gerard Depardieu y medios españoles se desgañiten para recordar los méritos de Julio Iglesias como cantante, ya anuncia una decisión. El arreglo económico es lo que sigue y la victima acepta compungida, porque no hay otra opción. La verdadera justicia al respecto no existe. O es muy rara.

DENUNCIAS DE AGRESIÓN VAN Y VIENEN Y TERMINAN EN LA NADA

Con Mee Too y sin ese movimiento a lo largo de las décadas, la sociedad ha sido testigo de casos similares  a los mencionados; aparte, incluiremos los de Plácido Domingo. Pero todos los días leemos en los medios denuncias de agresiones sexuales, muchas de ellas en niñas, desaparición de mujeres que aparecen mutiladas y violadas y de casos directos de mujeres que denuncian la agresión de un jefe o compañero de trabajo. Eso será convertido en algo inexistente tarde temprano, como la cruda y pavorosa verdad lo demuestra. Se ve en los argumentos que da un amigo de Julio Iglesias sobre el hecho de que, siendo un hombre favorecido por la fama y las mujeres, parecen raras las denuncias. Puede ser un argumento a su favor, frente a una denuncia tardía, pero agravante de una mujer modesta, sola, agredida,  que se ha reunido con otra amiga con problemas similares y que juntas, a la vez, presentan una denuncia. El poder de un tipo protegido en su momento por  el franquismo se considera entonces, que la denuncia de las dos mujeres tiene sus bemoles y puede ser simplemente riesgosa.

HAY UN JUEGO DE PODER EN LAS DENUNCIAS SEXUALES PORQUE EL PAÍS SE EXPONE

Hay mucha fama en el juego y mucho dinero. Hay rejuego nacional además, dado que tanto  Depardieu como Iglesias y  otros,  son parte de la fama de un país y hay que respetar su nombre. Es el poder el que hace la defensa. En el caso de España el poder trata de demostrar lo contrario.  Desde ese poder una alta funcionaria ha defendido a las dos jóvenes denunciantes y recalca que se defenderá  su caso. Por otra parte, como el caso de Domingo en el que muchas de sus empleadas salieron a la defensa, ahora algunas mujeres maduras se meten a defender a Iglesias, junto con  los que lo consideran  todo un caballero. Pero en la postura de mucha gente que no tiene dudas, hay la idea de que si un  hombre repite que se ha acostado con 3 mil mujeres ¿que le duran dos jovencitas que a diario están cerca de él y nadie las defiende?

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