DE PRIMERA MANO/ Tabasco: la oposición que solo compite por likes

RODULFO REYES

VILLAHERMOSA, Tabasco. Los desfiguros del ex gobernador priísta Manuel Andrade Díaz retratan mejor que cualquier encuesta, focus group o análisis académico el estado calamitoso en que se encuentra la oposición en Tabasco. No es una fotografía aislada ni una mala racha, sino la radiografía completa de un bloque político extraviado, sin narrativa, sin liderazgos y, lo más grave, sin futuro visible.

Mañana, tarde y noche, a cualquier hora y por cualquier pretexto, el ahora perredista dispara desde las redes sociales contra todo lo que huela a gobierno: federal, estatal o municipal. No hay filtro ni jerarquía. Que si una calle tiene un bache, ahí está. Que si falta agua en una colonia, también. Que si un hospital no atiende o carece de medicamentos, el dedo acusador aparece puntual, como si la indignación fuera una obligación contractual.

El problema no es la crítica —que siempre es necesaria— sino la caricatura en la que ha derivado. Porque una cosa es señalar fallas y otra muy distinta es vivir de ellas, explotarlas sin propuesta, sin memoria y sin pudor. En ese tránsito, Manuel Andrade Díaz terminó por darle cristiana sepultura a la otrora respetada investidura de ex gobernador, figura que en otros tiempos implicaba mesura, distancia y cierta estatura política.

La escena se vuelve francamente patética cuando el ex mandatario decide entrarle al tema de la Feria. Si los tabasqueños —según su narrativa— nadan en ríos de alcohol, el culpable es el gobierno, que habría convertido la festividad en una cantina ambulante. Lo irónico es que, si hay un terreno en el que el susodicho carece de autoridad moral para pontificar, es precisamente el de las pachangas. La memoria colectiva no es tan corta como algunos creen.

En campaña permanente, Manuel Andrade pertenece a esa estirpe de políticos que en 2027 buscarán un cargo de elección popular “de lo que sea”. Regiduría, diputación, alcaldía o lo que caiga. El objetivo no es gobernar ni representar, sino no desaparecer del radar mediático. La presencia, aunque sea ruidosa y vacía, se vuelve un fin en sí mismo.

Y ahí está el verdadero drama para la oposición: si del tamaño del ex mandatario serán los próximos abanderados que pretendan competir contra los candidatos de Morena, no hay por dónde hacerse. No hay relevo generacional, no hay discurso renovado, no hay autocrítica. Solo hay nostalgia, resentimiento y un activismo digital que confunde likes con votos.

Mientras Morena gobierna con errores y aciertos —pero gobierna—, la oposición tabasqueña parece atrapada en el eterno berrinche. Y una fuerza política que se define más por lo que detesta que por lo que propone está condenada no solo a perder elecciones, sino a volverse irrelevante.

En Tabasco, al menos por ahora, la oposición no sólo está derrotada: está fuera de tiempo.

www.entresemana.mx

Check Also

DE PRIMERA MANO/ Tabasco: la violencia a la baja y el peso de la memoria

RODULFO REYES VILLAHERMOSA, Tabasco. El 2025 cerró con menos violencia que 2024, el último año …