
Hay dos tipos de personas: las que no son capaces
de abrir su corazón a los demás y los que no.
Tú te cuentas entre los primeros.
Haruki Murakami
ARTURO SUÁREZ RAMÍREZ/ @arturosuarez
En unos meses se llevará a cabo la justa mundialista de este 2026. La capital de México vivirá su tercera Copa del Mundo, en medio de uno de los peores gobiernos, encabezado por Clara Brugada y su gabinete. Incluso, hay voces que ponen en duda que las obras se terminen para junio de este año, pero no son solo las obras las que tienen nervioso a más de uno.
Aquí se lo dije: este evento es una plataforma para que se luzca la capital y para que suban los puntos de Clara Brugada en sus aspiraciones, que por cierto dice no tener, pero… ¿qué político no quiere ser presidente del país? Además de la Jefatura de Gobierno, han saltado los candidatos presidenciales de la izquierda, incluyendo a los dos últimos de Morena: López y Sheinbaum.
En estos momentos es una tortura viajar en el Metro, con aquello de las remodelaciones al vapor, el cierre de estaciones y los retrasos en las entregas. Ya se imaginará lo que es para las personas con alguna discapacidad; el sufrimiento se multiplica. Pero también está el tema de la policía y los funcionarios, que —a decir de uno de ellos con quien platiqué— tienen la intención de endurecer las medidas, tanto que rayan en la intimidación. En las redes sociales se encuentran las evidencias. De ello guardan silencio la jefa de Gobierno y, obviamente, el director de ese transporte, que se sabe fue impuesto como pago de factura desde Palacio Nacional y que luego ni siquiera es tomado en cuenta en los actos de Brugada Molina.
En la Ciudad de México todos los días hay violencia: operan grupos delictivos, hay ejecuciones, asaltos, violencia contra la mujer, contra adultos mayores y desapariciones. Todo esto en una ciudad en la que los ojos del mundo se posarán por unos días, apenas para un puñado de partidos, mientras a la par se quiere impulsar la narrativa de una ciudad cosmopolita o de una utopía, de esas que no existen.
Por si fuera poco, vaya embrollo en el que se ha metido Clara Brugada y su equipo con aquello del albergue Franciscano. De entrada, se mancha el discurso de una capital con políticas de protección a los animales y las nuevas medidas que se tomaron desde el Congreso. Todo ello desnuda a los funcionarios que están al frente de las instituciones de protección: todo es política, todo es tener cargo y no quedarse sin hueso.
Dice Cravioto, junto con Brugada, que el tema se ha politizado. Y qué bueno que se politice y se ventile en los medios de comunicación, para que se vigile la integridad de los perros y gatos, y para que expliquen por qué murieron 21 y dónde terminaron los demás.
Quisieran que no se hablara del tema, pero se ha convertido en una de esas notas que no siempre son de portada, pero que le dan la vuelta al mundo. Como decía el Pejelagarto: “benditas redes sociales”.
El tema va a dar para más, sobre todo por aquello de la venta del terreno en condiciones nada claras, incluso la situación del Refugio Franciscano apunta a un posible fraude fiscal que traiciona la voluntad de la Fundación Haghenbeck. Me dicen que hay personas que estuvieron involucradas en el “cártel inmobiliario”, ese que Brugada usó como bandera en su campaña. No vaya a ser que estos también ya le entraron a esas prácticas.
El año pasado en este mismo espacio le daba cuenta y hablábamos que la capital del país estaba a la vanguardia en protección animal, vaya desilusión. Así vamos en la ciudad rumbo al Mundial… pero mejor ahí la dejamos.
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Hasta la próxima.
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