
TERESA GIL
Salvador Novo fallecido el 13 de enero de 1974, fue un gran trabajador de la cultura, pero pocos de los intelectuales han sido sindicalistas. Y en este momento, se advierte que todo el sector laboral, se va desgranando en lo sindical. Pese a que se considera que esa aglutinación no solo es para beneficios económicos y sociales. Tiene una gran importancia que el trabajador se organice para dar la lucha conjunta en los problemas que se presenten. En este momento, cuando el mundo está sujeto a la disyuntiva oficial del poder, la alianza de los trabajadores, unidos a familiares y seguidores, se convierte en una fuerza de gran presencia. El que se sostenga que en México el sindicalismo ha bajado, es un caso grave, porque las disyuntivas que se presentan no son precisamente prometedoras. Si los datos oficiales señalan que la sindicalización en el país ha bajado, por su experiencia en un sector importante, eso mismo lo afirma el líder minero, Napoleón Gómez Urrutia. Los sindicalizados pasaron de 14.5 en 2010 a 12.4 en 2020. El 13 de agosto pasado el porcentaje era de 13.5 según INEGI.
HAY MUCHAS CAUSAS QUE DEMERITAN EL SINDICALISMO
Sobre ese desinterés que se ha ido expresando en el sindicalismo, hay muchas consideraciones, pero una de ellas, es el individualismo que se ha estimulado en el trabajador, la falta de logros de algunos sindicatos, pero sobre todo, la globalización y el neoliberalismo que han creado otras estructuras para controlar al trabajador. Pero llueva y truene en ese sector, los grandes charros siguen ahí y se destaca precisamente que las grandes centrales sindicales siguen laborando aunque precarias a veces, pero recordando su pasado con la CTM, la CROC, la UNT sumada, entre varias y desde luego se critica a los sindicatos que se creían progresistas como Teléfonos de México con un charro al frente desde 1977 y otro como el STUNAM que ya es prácticamente un sindicato blanco de la UNAM.
SALVADOR NOVO, GRAN INTELECTUAL, ERRÓ AL ALIARSE CON DÍAZ ORDAZ
No se si alguna vez el intelectual que fue Salvador Novo estuvo sindicalizado, pero lo menciono en esta crónica escrita el 13 de enero, día que murió, como ya se dijo, pero de 1974, y es uno de los grandes en la literatura mexicana, independientemente de sus divergencias políticas. Su presencia en los rubros intelectuales lo fue como poeta, dramaturgo, cronista, periodista, ensayista, autor de innumerables antologías y cronista de la ciudad de México, entre otros. Le conté más de 130 obras diversas desde poemas, obras de teatro, antologías, etcétera y dejó 20 libros de poemas. Era por ello, un portento, quizá por eso miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Fue un hombre muy libre que se movía de aquí para allá y más bien se decidió por las letras, creando un grupo importante junto con otro poeta Xavier Villaurrutia, llamado Ulises y a él se debe la función de la Capilla donde se realizaron muchos actos culturales. Se le añade una lucha abierta, a veces descarada del homosexualismo en México, que el propio Carlos Monsiváis mencionaba. Escribió un libro sobre el tema, El tercer Fausto, que fue bien recibido. Fue un promotor del teatro con sus obras y de otros dramaturgos, pero lo que lo señaló y es parte de su cuestionamiento, fue el apoyo que le dio a Gustavo Díaz Ordaz en los sucesos de 1968.
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