
TERESA GIL
Si Donald Trump ha violado gran parte de sus leyes nacionales, sobre todo las que se refieren a los migrantes, al despegarse de la aplicación del derecho internacional se convierte casi, en una voluntad absoluta. En el sistema que vivimos, el derecho internacional está estrechamente ligado a la enorme mayoría de los países, con la excepción de unos cuantos -al parecer cuatro-, que no participan en la ONU. Un país sin derecho internacional no existe porque ese derecho está ligado con el interno de cada país. Si fuera así, se desligaría de todos los compromisos, cosa que es difícil, ya que si bien hay tratados que en ciertos países no se firman, la enorme mayoría si son obligatorios. En esa intención de navegar solo y controlar todo el occidente incluyendo a América, es imposible. Aunque una voluntad como la de Donald Trump si lo considere posible.
AL RETIRARSE DE 66 TRATADOS Y CONVENCIONES, ESTADOS UNIDOS SE ACHICA
La soberbia de los gobernantes gringos que se creen por encima de los demás, ha evitado que el país del norte firme ciertos compromisos creados sobre todo por la ONU para todos los países. Acaba de retirar 66 tratados y convenciones 35 de ellos con la ONU. Muchos de los mismos fundamentales, uno de ellos ONU Mujeres, que podría afectar mucho el apoyo mundial a ese género. Estados Unidos se ha negado a firmar asuntos tales como los del cambio climático, cuando es uno de los países que más contamina. Y sin la cuestión legal, ya en actitud soberana de decidir lo que quiere no solo en América, al parecer parte de que puede ejercer control total, cosa difícil. Hitler lo ejerció solo cerca de seis años, 1939-1945, pero principalmente en Europa.
LA IDEA DE TRUMP DE HECHO LA PRACTICA NETANYAHU EN SU ZONA
Las posturas de Trump no son nuevas, ha habido muchos dueños que se creían absolutos en el mundo. La literatura bíblica, la medieval, la gótica, la francesa, la italiana, la española, etcétera, con nombres como los patriarcas, los alejandros, los napoleones, los reyes, los Hitler y los muchos que ejercían el poder total en sus entornos, ahí han estado. Lo hemos visto de una manera terrible en el caso del israelí Benjamín Netanyahu, matando a diestra y siniestra a palestinos, niños ante todo, como lo sigue haciendo y sin que nadie lo pare. La complicidad con Trump ahora puede agrandarse, porque el caso de la condena de la Corte Penal Internacional a la que nunca se ha suscrito el gringo, le puede servir al judío para eludir la sentencia y condena, que le ha fincado el organismo jurídico. La única esperanza de un mundo que está sujeto a la fuerza de los que dominan, es la capacidad que pueden tener para hacerlo. Trump es un hombre viejo y no sabemos realmente cual es su salud para enfrentar a 35 países americanos, países que no todos se van a dejar.
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