
GUILLERMO PIMENTEL BALDERAS
Cada año, el 6 de enero, la Confederación Nacional Campesina (CNC) se encargaba de organizar “la fiesta campesina” al recordar uno de los instrumentos mas furtivos y esperanzados de juticia social del Siglo XX en México. Sí, nos referimos a la promulgación de la Ley Agraria de 1915.
De manera oficial, desde hace 7 años, pasó al olvido, ¿deberiamos decir censurado?, Este acontecimiento marcó una garantía para que, millones de campesinos dejaran de ser segregados en su propia tierra.
Venustiano Carranza, en el puerto de Veracruz, firmó el reconocimiento jurídico de una deuda histórica largamente negada. Pero, al parecer, ya no estremece la memoria del país esta fecha, menos al gobierno obradorista.
Hoy en día, a 111 años después, el acto conmemorativo se ha ido macerando. ¿Dónde esta la memoria campesina…? Pues… no es nada justo que se archive esta fecha en que se sucribio una parte de la historia agraria y no solo catalogarlo como un papel decorativo.
Es de observar que, el sector campesino dejo de ser importante desde hace 7 años, y con ello, se mengua una ceremonia que se consideraba un acto de poder, de celebridad y mensaje político.
Precisamente, era el presidente de la República, en la mayoría de los casos, quien encabezaba el evento. Asistian secretarios de Estado, los gobernadores, los líderes sectoriales, en fin… toda la clase política se alineaba y se resaltaba que el campo era segmento central del proyecto de estado. Es decir, el tema campesino estaba en el centro de la agenda pública.
Hoy, de echo, no hay compromisos reales y solo discursos triunfalistas. ¿Qué no se ha visto…? apoyo técnico, certeza jurídica y política pública eficaz a quienes aún trabajan la tierra, entre otras necesidades.
Hoy, deberíamos preguntarnos, con responsabilidad cívica: ¿Qué significa realmente conmemorar la Ley Agraria ? ¿Colocar una ofrenda floral o pronunciar discursos huecos y apesadumbrados?. Implica más allá: garantizar tierra productiva, seguridad jurídica, acceso al crédito, tecnología, mercados justos, derechos humanos en el campo, en fin: “Sin campesinos, no hay soberanía alimentaria, no hay nación estable, no hay futuro”.
Menguar el 6 de enero, no es solo una falta de protocolo… una ceremonia burocrática, es una incorrección a la historia y una irresponsabilidad a la conciencia nacional. Mientras tanto, en los surcos del país siguen trabajando hombres y mujeres que sostienen tácitamente la vida nacional.
Pero.. hay algo que la memoria de los gobernantes no alcanza a entender, el sector campesino no solo fue base electoral; también fue territorio de poder, disputa y tragedia.
Rescatar la memoria de la Ley Agraria de 1915, no es nostalgia, es una obligación moral, política y democrática. En el país no deben persistir los símbolos agotados de contenido. La lucha, lo han proclamado varios dirigentes campesinos, es honrar la justicia social que se proclamó. La incognita es: ¿seguirá la irresponsabilidad civica, la injusticia social…?
Dice mi abuelita: El dirigente de la Confederación Nacional Campesina (CNC) en Coahuila, Jesús de la Rosa Godoy afirma que el principal desafío para el sector campesino en 2026 es organizar sus bases, fortalecer la participación política y alentar a quienes deseen aspirar a cargos de elección popular. En el PRI, asegura, ya estamos en marcha con un proceso de organización interna de todos los agremiados como parte de la estrategia política de la confederación. ¡Suerte!
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