
JUAN CHÁVEZ
Trump apunta a Cuba y presiona al aliado clave de la 4T.
México, como en los tiempos idos cuando Adolfo López Mateos era el presidente, es de nueva cuenta el salvador de Cuba.
En aquellos tiempos del inicio de la segunda mitad del siglo XX, Latinoamérica, con la OEA en punta, abandonó a la isla de Castro Ruz y Estados Unidos la aisló económicamente.
Cuba no quedó al garete porque su único sostén fue México, aunque luego acudió la URSS en un apoyo comunista abierto que sumió a Cuba en el socialismo de izquierda.
El presidente de Estados Unidos ahora quiere acabar con Cuba. Sumirla en la miseria, en el hambre, sin el petróleo y el dinero que recibía de Venezuela.
México llegó a superar a Venezuela en el envío de petróleo y esta es la cuestión que ahora tiene a nuestro país en tres y dos frente a Trump.
México exportó a Cuba 17 mil 200 barriles al día de petróleo crudo y 2 mil barriles diarios de productos derivados de crudo, entre enero y septiembre de 2025, según el último reporte que Petróleos Mexicanos (Pemex) envió a la Comisión de Bolsa de Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés).
La petrolera mexicana informó que esos productos petroleros enviados a Cuba, a través de Gasolinas Bienestar, S.A. de C.V, habrían representado un monto total de 7 mil 900 millones de pesos, equivalentes a 400 millones de dólares.
Los recursos canalizados a Cuba equivalen al gasto que utilizará México en 2026 para el Tren México-Toluca, donde se proyectan erogaciones por 7 mil 408 millones de pesos, según información de la secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Y aunque la presidenta Sheinbaum descarta que México envíe más petróleo del necesario a Cuba, es incuestionable que esta actitud del gobierno mexicano se convertir´sa en intolerable para el empresario neoyorquino que gobierna la Unión Americana y muy probablemente le exija a México cerrar las puertas del petróleo a la isla que vive bajo regímenes dictatoriales.
Y si ya acabó con la dictadura de Maduro en Venezuela, lo prudente es estar de acuerdo en que sigue Cuba.
Trump ha sugerido abiertamente que la caída del sistema cubano no sólo es una consecuencia previsible del colapso venezolano, sino un objetivo político en sí mismo.
Apenas días después, el presidente gringo dejó claro que el siguiente objetivo estratégico de su administración podría ser Cuba, un país que durante décadas ha sido un actor central en los equilibrios regionales y que hoy mantiene una relación estrecha con el gobierno mexicano encabezado por Claudia Sheinbaum.
Las declaraciones provenientes de Washington no se limitaron a análisis o advertencias diplomáticas.
«Cuba parece que está a punto de caer, se está hundiendo definitivamente. No sé cómo van a poder mantenerse, no tienen ingresos. Recibían todos sus ingresos de Venezuela, del petróleo venezolano».
Y no cabe la duda: El golpe venezolano y ha sido un impacto directo a La Habana
Cuba fue uno de los países más afectados por las consecuencias inmediatas del operativo en Venezuela. Antes incluso de que el gobierno cubano reconociera públicamente lo ocurrido, comenzaron a circular versiones dentro de la isla sobre la muerte de fuerzas de seguridad cubanas que se encontraban en Caracas. Más tarde, La Habana confirmó que 32 militares y miembros de seguridad fallecieron durante los hechos.
Sin embargo, el impacto real fue más profundo. La caída de Maduro amenaza con cortar uno de los principales pilares económicos del régimen cubano: el suministro de petróleo venezolano, que durante años permitió a la isla sostener su sistema energético a cambio del envío de personal médico y de seguridad.
El secretario de Estado, Marco Rubio, reforzó la narrativa de presión al advertir públicamente que el gobierno cubano debería sentirse amenazado.
“Si yo viviera en La Habana y estuviera en el gobierno, estaría preocupado”, declaró en una entrevista televisiva. Sus palabras resonaron con fuerza entre la comunidad cubana en el sur de Florida, donde la caída del régimen en la isla ha sido una aspiración política constante.
En ciudades como Little Habana y Doral, exiliados cubanos se sumaron a celebraciones por la caída de Maduro. Daniel Fernández, funcionario electo en Miami-Dade, fue contundente al señalar a Financial Times:
“Cuba es la ‘raíz’ de los problemas con Venezuela, Nicaragua y otros regímenes de izquierda en la región”.
Añadió que “ahora ha llegado el momento… de que el régimen comunista y socialista de los Castro sea responsabilizado también, y de que el pueblo cubano finalmente sea libre”.
Pese al tono triunfalista, expertos en asuntos cubanos cuestionan que el gobierno de La Habana colapse únicamente por el golpe económico.
El giro más delicado del conflicto se produjo cuando la atención de Washington se desplazó hacia México. Tras la reducción drástica de los envíos venezolanos, México se convirtió en el principal proveedor de petróleo de Cuba en 2025, superando incluso a Caracas.
Esta relación energética colocó al gobierno de Sheinbaum bajo un intenso escrutinio. La administración Trump llamó públicamente a México a reconsiderar su respaldo a Cuba y criticó convenios como el envío de brigadas médicas cubanas, calificándolos como esquemas de trabajo forzado.
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