
JOSÉ SÁNCHEZ LÓPEZ
El martes 30 se cumplió el plazo de 60 días para que el gobierno de México
detuviera provisionalmente a RUBÉN ROCHA MOYA, gobernador con licencia ¿de por vida? y compinches con fines de extradición.
El gobierno de Estados Unidos los acusa de narcotraficantes.
Durante esos dos meses, la presidenta científica, CLAUDIA SUENBAUM PARDO ha pedido pruebas para acceder a la petición.
Nadie le ha informado. y es obvio que no lo sabe, que las pruebas se aportan durante el proceso, por eso la solicitud es DETENCIÓN PROVISIONAL CON FINES DE EXTRADICIÓN.
Es como debe de llevarse el proceso legal y así ha ocurrido en múltiples ocasiones, en ambos países. Lo manda el protocolo y los acuerdos internacionales.
Curiosamente esa postura no la ha asumido SHEINBAUM cuando sin petición del gobierno de EU, les ha enviado a casi un centenar de presuntos delincuentes y digo PRESUNTOS porque buena parte de estos sujetos –por los que desde luego no metemos las manos al fuego–, estaban sujetos a proceso y no habían sido sentenciados, pero en este caso eso fue lo que menos importó.
Había que cumplir las exigencias de DONALD TRUMP y sobre todo para quedar bien.
El punto que no advirtió la señora presidenta es que precisamente estos individuos serían los que darían toda clase información respecto a los políticos mexicanos involucrados con ellos.
Estamos hablando de los que fueron entregados al vecino país contra su voluntad, pero además hay otra clase de informantes, como algunos chapitos y mayitos que en busca de beneficios para no ser condenados a cadena perpetua o incluso a la pena de muerte, se entregaron voluntariamente, dispuestos a dar santo y seña de sus protectores.
Bajo esa tesitura ya se entregaron voluntariamente tres de los requeridos:
GERARDO MÉRIDA SÁNCHEZ, ex secretario de Seguridad Pública de Sinaloa. Se entregó el 11 de mayo al cruzar por su propio pie la garita de Nogales, Sonora, hacia Arizona.
ENRIQUE DÍAZ VEGA, ex secretario de Administración y Finanzas, quien se entregó días después a las autoridades estadounidenses y MARCO ANTONIO ALMANZA AVILÉS, ex jefe de la Policía de Investigación de la Fiscalía de Sinaloa, quien se entregó el 28 de mayo tras haber comparecido previamente ante la FGR en México.
Los 10 enfrentan cargos en la Corte del Distrito Sur de Nueva York por narcotráfico.
Y aquí es donde se pone bueno, porque DONALD TRUMP tiene ya el pretexto para cometer una de sus locuras habituales.
Anótelo para que no se le olvide.
Llegará el momento en que hombres del Swat de la Unión Americana vengan por los dos más importantes, RUBÉN ROCHA y el senador ENRIQUE INZUNZA CÁZAREZ.
Y entonces la señora presidenta se rasgará las vestiduras, se mesará la cabellera, clamará al cielo y exigirá explicaciones de cómo se llevaron al narcogobernador y al narcosenador.
Y entonces ocurrirá lo mismo que en el caso de ISMAEL El Mayo ZAMBADA GARCÍA, que desde que se lo llevaron, el 25 de julio de 20024, el entonces presidente, ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR y su sucera, CLAUDIA SHEINBAUM, han exigido explicaciones y simplemente los han ignorado.
¿Y por qué la postura de no detener a los acusados de narcotraficantes?
Simple: sería traicionar a sus compinches que, al sentirse defraudados, lo menos que harían sería vomitar todo lo que saben y entonces el panorama se tornaría más negro para la 4-T, infestada de delincuentes.
De última hora corrió la especie de que ROCHITA ya estaría a buen recado y en espera de ser extraditado o no al vecino país
Al tiempo. ***NO ME GUSTA DECIR SE LOS DIJE, PERO…AU REVOIR.
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