PUNTO Y COMA; El mensaje al subse

ROGER LAID

TUXTLA GUTIÉRREZ, Chiapas. La escena parecía perfecta: mesa llena, discurso alineado y mensaje claro. En Chiapas, el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar encabezó una reunión con el titular de la Secretaría de Educación Pública, Mario Delgado, y actores clave del magisterio. En el papel, todo apuntaba a fortalecer la educación y recomponer la relación con el gremio.

Pero la política no solo se mide en discursos, sino en gestos. Y ahí, comenzaron a notarse las fisuras.

La presencia del secretario de Educción estatal Roger Adrián Mandujano Ayala y del subsecretario de Educación federalizada Alfredo Ramírez Guzmán no pasó desapercibida. No por lo que dijeron, sino por lo que proyectaron. En política, las formas pesan tanto como el fondo, y cuando un funcionario es señalado por su propio sector como distante, poco operativo o ajeno a las necesidades del magisterio, la reunión deja de ser institucional para convertirse en un termómetro de desgaste.

Yes que, los señalamientos hacia el subsecretario Alfredo Ramírez Guzmán no son menores. Desde distintos grupos de la Sección VII del magisterio -encabezados por Isael González Vázquez- se ha insistido en la falta de interlocución, en la ausencia de trabajo conjunto y en una narrativa institucional que no coincide con la realidad del aula. Es decir, que el subsecretario ha sido más boletín que resultados.

Y en medio de ese contexto, un detalle que no es menor: al momento de presentarlo, el gobernador lo nombra solo como “Alfredo Guzmán”. En política, los nombres completos no se omiten por accidente. Se omiten cuando algo no termina de cuadrar o cuando se empieza a marcar distancia.

A eso se suma otro episodio revelador: el movimiento en la mesa principal. El secretario Roger Adrián Mandujano se levanta, regresa, y el lugar ya está ocupado. El gobernador lo llama de nuevo a su lado. Una escena breve, pero simbólica. En política, el lugar en la mesa no es casualidad; es jerarquía, confianza y control.

Los programas de educación y en sí, el mismo sistema de educación ha sido muy observado por el gobernador Ramírez Aguilar quien ha demostrado el compromiso con los maestros -desde que no permitió que los interinos siguieran sin cobrar- además de demostrar el humanismo ha respetado la labor de cada funcionario de la educación, pero…

Entonces surgen las preguntas inevitables.

¿Está el gobierno empezando a observar con lupa a ciertos funcionarios?

¿Hay quienes han confundido la responsabilidad pública con la promoción personal?

¿Se está agotando la tolerancia hacia la simulación?

Porque mientras el discurso habla de fortalecer la educación bajo la línea de Claudia Sheinbaum, en los hechos hay funcionarios como el subsecretario Alfredo Ramírez Guzmán que no logran construir puentes con quienes sostienen el sistema educativo: los maestros.

La política educativa no se construye con reuniones de fotografía o notas de auto alabanza. Se construye con presencia, con gestión y con credibilidad. Y cuando un subsecretario como Ramírez Guzmán no es reconocido por su propio sector como interlocutor válido, el problema deja de ser personal y se vuelve institucional.

El gobernador siempre lo ha entendido. Solo que ahora comienza a mandar señales.

Sutiles, pero claras.

Porque en política, cuando empiezan los ajustes… no siempre se anuncian. Se evidencian.

Puntos Suspensivos…

De alguna forma, el gobierno municipal capitalino que preside Ángel Torres se las ingenio para construir calles y llevar más seguridad a las colonias, esto es algo que llama la atención ya que envía el mensaje claro a los capitalinos cuando muchos le apostaban al desorden municipal y hasta grupos al interior le apostaban en contra. Eso ya termino, ayer vecinos de la nueva Jerusalén aplaudieron su calle. Y así. Veremos qué pasa con la basura.

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Miembro del PUCH

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