PALACIO/ Marca y popularidad

>> Morena y AMLO se impusieron al bloque opositor a la Cuarta Transformación

>> El partido guinda y aliados arrolló a la coalición integrada por PAN-PRI-PRD

>> Marko Cortés, Alejandro Moreno y Jesús Zambrano están en “la cuerda floja”

MARIO DÍAZ

H. Matamoros, Tamaulipas. Pasado el fragor de la batalla eleccionaria 2024 y a juzgar por los resultados al término de la jornada comicial dominical, es innegable que la marca Morena mantiene acaparado el mercado electoral a lo largo y ancho del territorio nacional.

También, acéptese o no, la realidad es que la popularidad del presidente ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR a poco más de tres meses de concluir su período constitucional mantiene un alto porcentaje a pesar del natural desgaste gubernamental.

Ambos elementos-marca y popularidad-fueron esenciales para que el Movimiento de Regeneración Nacional prácticamente barriera con la oposición integrada por el PAN-PRI-PRD, a pesar de los argumentos contrarios a la 4T antes y durante el proselitismo.

Tal parece que la política social del gobierno de la Cuarta Transformación orientada a las clases marginadas y apoyos a jóvenes y estudiantes generó un voto cautivo entre los poco más de 98 millones de ciudadanos que poseen una credencial de elector.

Desde la misma perspectiva, todo hace indicar que los votantes aztecas no consideraron prioritario las carencias en materia de salud pública, seguridad y el avance del crimen organizado en la vida pública y económica del país.

Asimismo, a juzgar por la participación del 60% de los integrantes del padrón electoral y el apoyo a los candidatos de la coalición Morena-PT-PVEM, podría interpretarse como que están de acuerdo con el Tren Maya, la Refinería Dos Bocas y el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, por citar las obras emblemáticas del régimen lopezobradorista.

En contraparte, la estrategia de la alianza opositora a la 4T respecto al supuesto o real desmantelamiento de organismos públicos autónomos, el uso de Afores no cobrados para las obras de AMLO, que México se convertirá en un país como Venezuela, que la ley de extinción quitará propiedades a quienes tienen de más para entregarlas a los que las carecen, etc., etc., tal parece que, simple y sencillamente no funcionó como método de convencimiento ciudadano.

Es decir, de acuerdo con la decisión democrática mayoritaria reflejada en las urnas electorales el proyecto de nación del gobierno de la Cuarta Transformación-con todo y sus cuestionamientos-navega con viento en popa.

En lo que no existe ninguna duda-también de acuerdo al resultado electoral-es que los dirigentes nacionales del PAN, PRI y PRD no entregaron buenas cuentas a sus representados y, por ende, no resulta aventurado predecir justos y necesarios cambios.

MARKO CORTÉS, ALEJANDRO MORENO y JESÚS ZAMBRANO se han caracterizado por liderar sus respectivos partidos políticos para satisfacer sus intereses personales y no los de la institución y membresía que representan.

Aunque, a decir verdad, en lo que se refiere a eventual cambio en el partido del sol azteca una decisión de esa naturaleza no cambiaría en nada el rumbo de ese instituto político de que prácticamente solo queda el membrete que, por cierto, podría perder la franquicia al no lograr el 3% de la votación nacional.

En cambio, CORTÉS y MORENO prácticamente están “jugando su última carta” al apoyar la impugnación de la candidata presidencial perdedora XÓCHITL GÁLVEZ RUIZ, por la presunta injerencia del crimen organizado en el proceso y el apoyo del Estado mexicano a la candidata oficial CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.

Con 6 y 5 años en la dirigencia nacional del Partido Acción Nacional y Revolucionario Institucional, respectivamente, MARKO CORTÉS y ALEJANDRO MORENO en muy poco ayudaron a la abanderada opositora, quien sucumbió estrepitosamente ante la ola guinda.

Vale la pena precisar que, si bien es cierto se antojaba harto difícil un cambio de color en el Palacio Nacional, también es cierto que se auguraba una competencia más reñida en cuanto a la captación de votos entre CLAUDIA y XÓCHITL.

La elección federal intermedia y la presidencial de 2030 requerirán de un esfuerzo mayor del bloque opositor a la Cuarta Transformación, pero, sobre todo, el despliegue de una estrategia distinta a la utilizada en la recién competencia electoral concurrente.

DESDE EL BALCÓN:

I.-Una vez clarificado el nuevo escenario político nacional y en espera del uso del bastón de mando, sería más que sano hacer hasta lo imposible para evitar el avance de la polarización entre la sociedad mexicana.

Y no se trata de pedirle peras al olmo.

II.-En este puerto fronterizo a quien le fue bien y mal en el pasado proceso electoral fue al Secretario de Ayuntamiento en funciones, GUILLERMO SÁNCHEZ. Bien, porque ganó la causa partidista a la que pertenece; mal, porque el exceso de responsabilidad y estrés impactó su sistema nervioso al grado de perder su carácter amable y conciliador y, al mismo tiempo, haciendo trizas su natural trato atento y caballeroso.

Lo peor del caso es que ese tipo de trastornos que afectan la salud física y emocional dejan secuela que, en ocasiones, son irreversibles.

Ni hablar.

Y hasta la próxima.

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