
Cuando Dios te da un don, te da también un látigo.
Y ese látigo es para autoflagelarse.
Truman Capote
ARTURO SUÁREZ RAMÍREZ/ @arturosuarez
En el año 2000, el modelo del viejo PRI se agotó, lo mismo que la paciencia de la sociedad. Era necesario un cambio de partido, un cambio de rumbo para el país. Eso pudo haberse conseguido desde 1988, con la elección en la que Carlos Salinas llegó al poder entre muchas dudas y la famosa caída del sistema atribuida a Manuel Bartlett. A mi generación le enseñaron que el PRI era responsable de todo lo malo: de las devaluaciones, de los errores, de las matanzas y de la represión. Y claro que lo era. Por eso, la llegada del PAN a Los Pinos abrió una esperanza.
Pero seamos muy claros: las cosas no salieron bien. Lo que ocurre es que hoy estamos sumidos en una crisis con diferentes frentes abiertos, lo que hace parecer que lo malo era mejor que lo peor. Vicente Fox disipó aquella esperanza muy pronto con sus escándalos. Hay que decirlo: le ganaron lo mandilón, la corrupción de su séquito y su torpeza involuntaria. Además, el Pejelagarto le ganó de todas, todas.
Hace algunos años me trasladé al rancho Fox para hacerle una entrevista. Quien llevaba su comunicación social me comentó que le gustaba que lo trataran como presidente y que, si era posible, lo presentara de esa forma. Incluso, en las instalaciones de su centro tiene una réplica del despacho que ocupó en Los Pinos. Después de haber sido un personaje tan importante, debe ser muy difícil desprenderse de ese pasado. Lo que hemos visto en los últimos días de ese personaje resulta hasta patético. Como dicen, a toro pasado cualquiera opina; por eso Claudia Sheinbaum se ríe del ranchero.
Luego llegó el segundo mandato panista, el de Felipe Calderón, quien ganó por un margen muy estrecho y cayó en la trampa que le tendió López Obrador, quien le dinamitó el sexenio. Ahí surgió la guerra contra el narcotráfico, que dejó oficialmente más de 60 mil muertos, aunque bien pudieron ser muchos más; además de un millón y medio de desplazados y 16 mil 889 desaparecidos. Pero, sobre todo, se encumbró al súper policía Genaro García Luna, juzgado y encarcelado en Estados Unidos. La respuesta de Calderón de “yo no sabía” resulta una bofetada para la inteligencia de los ciudadanos.
Al igual que Vicente Fox, reapareció el fin de semana pasado para defender a Maru Campos de la presunta persecución política de la que es objeto. Sin embargo, resulta complicado generar simpatía cuando tienes como referentes a personajes que ya tuvieron su tiempo y lo dejaron pasar. Incluso intentaron adueñarse del partido; después buscaron formar nuevas organizaciones políticas y fracasaron, pues ni siquiera les alcanzó para obtener el registro. De nuevo se quedaron con las ganas. Lo que sí ocurrió fue la fragmentación del panismo y, desde 2012, cuando regresó el PRI a la Presidencia, no han levantado cabeza. Pero los responsables son ellos mismos.
Resulta sintomático que la reunión se realizara en Chihuahua, un lugar emblemático para el panismo. Ahí pronunciaron discursos encendidos, hablaron de unidad, de reconstrucción, de regresar a las calles y de convertirse en la alternativa que México necesita. Como cada cierto tiempo, la militancia azul volvió a escuchar que ahora sí llegó el momento de rescatar al país, que ahora sí entendieron el mensaje de los ciudadanos y que ahora sí están listos para enfrentar al oficialismo. Sin embargo, siguen atrincherados en cúpulas y familias. Va de nuevo: por eso se ríen en Palacio Nacional.
La pregunta es obligada y pertinente: ¿de verdad creen que una reunión entre dirigentes y figuras conocidas bastará para recuperar la confianza perdida? ¿Cómo pretenden recuperar la credibilidad? ¿La simpatía ciudadana? ¿Hablan de cambio generacional con los mismos de siempre?
A pesar de los yerros constantes de los morenos, todavía no hemos llegado al punto en que todas las fuerzas opositoras logren aglutinarse para sacarlos del poder. Mientras tanto, en Morena ya se frotan las manos pensando en quedarse con Chihuahua. La política mexicana tiene una extraña costumbre: quienes no pudieron salvarse a sí mismos de sus errores aparecen de pronto ofreciendo salvar a toda la nación. Ahí están Fox y Calderón como ejemplo.
El reto no es convencer a los militantes que ya están en la foto, sino a millones de mexicanos que reciben programas sociales, que están expuestos a campañas permanentes desde el oficialismo y que hoy tienen una percepción distinta de la política.
Así es el PAN de Jorge Romero: los pocos gobernadores panistas que le quedan, los resultados electorales recientes y una situación incierta rumbo a 2027 lo empujan a mirar hacia el pasado, pero faltan las explicaciones de por qué fallaron.
Es importante que exista una oposición seria y responsable, una verdadera opción para el electorado. Por ahora, eso se ve lejano. Además, muchas de las fallas que cometieron los panistas se parecen demasiado a las que hoy cometen los morenos… pero mejor ahí la dejamos.
Escríbeme tus comentarios al correo [email protected] y sígueme en la cuenta de Instagram en @arturosuarez_.
Hasta la próxima.
Entresemana Información entresemana que forma opinión