México rezagado con respecto a sus pares regionales en mejora de tasas de jóvenes fuera de la escuela

>> Informe de Seguimiento Mundial de la Educación de la UNESCO 2026

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de marzo 2026 (entresemana.mx). De acuerdo con el Informe de Seguimiento Mundial de la Educación de la UNESCO, rendido este día en su sede en Paris, Francia, 25% de los niños de 6 años comienzan la escuela primaria prematuramente, un problema que también afecta a Guatemala y Ecuador. Esto puede deberse a diversas razones, como las barreras económicas y la falta de acceso a la educación preescolar.

Mientras tanto, el gasto público en educación preescolar se ha reducido con el tiempo en México, lo cual es un factor importante para la participación.

El informe advierte que aumentar el acceso a la educación preescolar por sí solo no garantiza una participación sostenida. Las familias son más propensas a matricular a sus hijos cuando los programas les aportan beneficios visibles. Los aumentos repentinos en la matrícula, por ejemplo, en México, afectaron la calidad y la percepción de los padres. Por lo tanto, se necesitan inversiones en calidad e inclusión para mantener la participación.

En los niveles educativos superiores, las tasas de abandono escolar en la educación secundaria superior se han estancado desde 2015 en México, mientras que el informe lo sitúa junto a Costa Rica, Perú y Colombia, donde las tasas han caído drásticamente. Sin embargo, las tasas de finalización de este nivel educativo están aumentando en México, lo que indica una mejora en la calidad. No obstante, el informe advierte que este progreso no es lo suficientemente rápido. Al ritmo actual, México no logrará la finalización universal de la educación secundaria —meta prevista para 2030— hasta 2094.

El progreso en el aumento de las tasas de acceso de los jóvenes a la educación superior después de la secundaria tampoco ha sido tan rápido en México como en otros países de la región.

Muchos gobiernos que buscan expandir la educación superior enfrentan desafíos financieros, especialmente porque el gasto público en educación superior como porcentaje del PIB se ha mantenido constante o ha disminuido desde 2015. Disminuyó en 0,3 y 0,5 puntos porcentuales en Brasil, México y Turquía, aunque aumentó en la misma cantidad en Pakistán, Filipinas y Sudáfrica.

Cabe destacar, sin embargo, las importantes intervenciones realizadas en México, Bolivia, Nicaragua y Cuba para establecer instituciones de educación superior que promuevan entornos de aprendizaje alineados con las tradiciones culturales indígenas. Para 2016, en México, más de 100 000 estudiantes se habían matriculado en estas universidades.

La serie Cuenta regresiva para 2030

El Informe de seguimiento de la educación en el Mundo 2026 (GEM por sus siglas en inglés) es el primero de una serie de tres partes, titulada Cuenta regresiva para 2030, cuyo objetivo es hacer un balance de los progresos realizados y contribuir a enmarcar el debate de la comunidad internacional sobre la agenda educativa más allá de 2030. La serie combina el análisis de datos y políticas, y consta de dos etapas. En primer lugar, se analizan los datos de monitoreo para identificar los países que han mejorado más rápidamente que sus pares durante un largo período de tiempo según algunos indicadores de desarrollo educativo. En segundo lugar, se describen los factores que impulsan el buen desempeño de los países, incluyendo una amplia gama de factores explicativos, tal y como se desprenden de los estudios de casos de los países, así como una gama más específica de políticas que, según las investigaciones, han marcado una diferencia.

Las tres ediciones dividen la agenda educativa internacional en tres grandes temas:

  • El primer informe (2026) se centra en el acceso y la equidad, ámbitos para los que existen datos abundantes y que, además, resultan relativamente claros para demostrar si los países han progresado.
  • El segundo informe (2027) se centrará en la calidad y el aprendizaje, ámbitos para los que los datos no solo son escasos, sino también más difíciles de interpretar.
  • El tercer informe (2028/9) se centrará en la relevancia de la educación, en particular en la medida en que los sistemas educativos preparan a los estudiantes para ser agentes en la respuesta a los retos globales. Esta será la parte de la agenda con menos datos concretos para evaluar si los países han progresado.

La serie Cuenta regresiva para 2030 está concebida como una trilogía integrada. Reconoce que el acceso, el aprendizaje y la relevancia son los pilares de una visión educativa única. La equidad sirve de nexo de unión entre los tres informes: cómo garantizar no solo que todos y todas tengan oportunidades de educación, sino también que las capacidades que desarrollan y las oportunidades que tienen para desarrollarlas se distribuyan de manera justa, de modo que la educación sea una fuerza para igualar las oportunidades en lugar de reproducir las desigualdades. La presentación de estos tres informes distintos es una respuesta a la naturaleza diversa de los datos educativos mundiales que sustentan cada uno de estos temas. Cada tema exige un enfoque diferente para su seguimiento.

En conjunto, la serie tiene por objeto sentar las bases para un diálogo internacional sobre la situación de los países, la rapidez con que han progresado, los factores que determinan las diferencias en el rendimiento y las prioridades que deben abordar los sistemas educativos en el futuro.

El informe utiliza cinco indicadores de los ODS para seguir los avances en materia de acceso y equidad, que abarcan la participación en la educación preprimaria, las tasas de no escolarización, las tasas de finalización, la matriculación en la educación terciaria y la paridad entre grupos. Si bien los datos sobre género son relativamente sólidos, la medición de la equidad en función de la riqueza, la ubicación, la discapacidad o el origen étnico sigue viéndose obstaculizada por la escasez y la inconsistencia de los datos de las encuestas. Se identifican los países que han progresado más rápido o más lento que sus pares. Por ejemplo, en el caso de la tasa de finalización, se calculó la tasa de crecimiento anual para todos los países en periodos de diez años. Los países se agruparon en cinco grupos de igual tamaño según su punto de partida. Aquellos países que registraron al menos un periodo con un crecimiento anual promedio situado en el 25% superior o inferior de su grupo se clasificaron como países que habían experimentado progreso o estancamiento. Este paso generó un conjunto inicial de países, del cual se seleccionó una muestra representativa —en términos de región de los ODS, nivel de ingreso y tamaño de la población— para los estudios de caso.

Principales conclusiones

Los países no lograrán el acceso para todos en 2030, pero esto no significa que la agenda educativa mundial haya fracasado.

  • Las tres grandes agendas educativas mundiales —el acceso universal a la educación primaria declarado en 1990, la finalización universal de la educación primaria en 2000 y la finalización universal de la educación secundaria en 2015— aumentaron los niveles de ambición más allá que la expansión del sistema educativo, lo que socavó la credibilidad de estas agendas.
  • Detrás de las cifras de los que no asisten a la escuela hay una historia más alentadora de aumento de la matriculación. Con 1,400 millones de estudiantes matriculados en la escuela en 2024, la matriculación había aumentado en 327 millones, o un 30 %, en la educación primaria y secundaria desde 2000. También aumentó en un 45 % en la educación preprimaria y en un 161 % en la educación postsecundaria.
  • Los países también han transformado su enfoque político en materia de equidad e inclusión en la educación. Los gobiernos apoyan a las regiones y a los grupos desfavorecidos y han aprovechado las inversiones en tecnología, transporte, energía y salud para ampliar el acceso a la educación.

Desde 2015, el progreso en la reducción de las tasas de no escolarización se ha ralentizado en todas las regiones

  • Tras caer un 33 % entre 2000 y 2015, la población sin escolarizar ha aumentado por séptimo año consecutivo, un 3 % desde 2015, hasta alcanzar los 273 millones en 2024. Esto significa que uno de cada seis niños, adolescentes y jóvenes de todo el mundo está excluido de la educación.
  • Esta población está subestimada en al menos 13 millones si se utiliza información complementaria de fuentes humanitarias para corregir las lagunas de datos en los 10 países más afectados por conflictos.
  • Es posible avanzar. Algunos países han reducido las tasas de no escolarización en al menos un 80 % desde 2000, como Madagascar y Togo entre la niñez Marruecos y Viet Nam entre los adolescentes, y Georgia y Turquía entre la juventud.

Al ritmo actual, es posible que nunca logremos que todos terminen la escuela secundaria.

  • Cada vez son más los niños y niñas que completan su educación, aunque la tasa de no escolarización escolar se haya estancado. Desde 2000, la tasa de finalización ha aumentado del 77 % al 88 % en la enseñanza primaria, del 60 % al 78 % en la enseñanza secundaria inferior y del 37 % al 61 % en la enseñanza secundaria superior. El ritmo de aumento ha sido, por ejemplo, de un punto porcentual anual en la educación secundaria superior desde 2000
  • Al ritmo actual de expansión, el mundo alcanzaría una tasa de finalización de la secundaria superior del 95 % en 2105.
  • Las altas tasas de repetición de curso han disminuido desde 2000 en un 62 % en la enseñanza primaria y en un 38 % en la secundaria inferior, lo que explica por qué las tasas de no escolarización pueden estancarse, mientras que las tasas de finalización mejoran.
  • Muchos niños y niñas siguen matriculándose tarde en la escuela y repitiendo cursos en los países de ingresos bajos y medios-bajos, lo que significa que muchos completan cada ciclo con varios años de retraso. La diferencia entre la finalización «oportuna» (entre tres y cinco años después de la edad oficial de graduación) y la finalización «definitiva» (incluso más tarde) en la educación secundaria inferior es de cuatro puntos porcentuales a nivel mundial, pero de nueve puntos porcentuales en los países de bajos ingresos, una diferencia que ha ido aumentando desde 2005.

Es necesario mejorar la forma de definir el progreso

  • Si bien la Agenda 2030 reconoció que los gobiernos deben establecer sus propios objetivos nacionales en función de sus circunstancias, se ha hecho poco en este sentido, con la notable excepción de la educación. Desde 2022, el 80 % de los países han comunicado los objetivos nacionales para ocho indicadores que deben alcanzarse para 2030 al Instituto de Estadística de la UNESCO y el Informe GEM quienes supervisan anualmente los avances.
  • Es más fácil entender los avances cuando se comparan países que parten de puntos similares. Por ejemplo, entre 2000 y 2024, México redujo las tasas de no escolarización en más de 20 puntos porcentuales más que El Salvador; Sierra Leona aumentó las tasas de finalización de la enseñanza primaria en 22 puntos más que Liberia; e Irak aumentó su tasa de finalización de la enseñanza secundaria en 10 puntos más que Argelia.
  • El índice de paridad, el indicador global, no sirve del todo bien para supervisar los avances en materia de equidad, ya que dice más sobre los avances del indicador desglosado que sobre el estado de la desigualdad. Se pueden extraer conclusiones, pero las tendencias deben analizarseen su contexto.

Algunas herramientas de medición deben ajustarse para que sean más informativas.

  • En la educación preprimaria, el indicador global, que dice que el 75 % de los niños de 5 años están escolarizados, sobreestima el número de niños que asistieron al preescolar antes de la primaria, ya que el 27 % de esos niños ya estaban en la escuela primaria. Este informe estima que solo el 60 % de los alumnos de primaria habían recibido al menos un año de educación preescolar.
  • En la educación primaria y secundaria, uno de cada tres países no informa sobre las disparidades entre las zonas urbanas y rurales, y uno de cada dos países no informa sobre las disparidades en función de la riqueza. En la mayoría de los casos, esto refleja el hecho de que los ministerios de educación no valoran lo suficiente los datos de las encuestas como para utilizarlos, o que los países son reacios a revelar las disparidades, incluso si disponen de los datos.
  • En la educación postsecundaria, la tasa bruta de matriculación exagera los avances, ya que muchos no llegan a graduarse. La tasa de logro terciario de las personas de 25 a 34 años representa sistemáticamente solo alrededor del 60 % de la tasa bruta de matriculación de diez años antes. La tasa de logro de las personas de 25 a 29 años debería convertirse en la base del seguimiento y la de las personas de 30 a 34 años, en una medida de la finalización tardía.

No hay explicaciones sencillas para el progreso a largo plazo en materia de acceso y

equidad.

  • A menudo, factores ajenos a la política educativa pueden explicar la expansión educativa a largo plazo, como el aumento de la participación de las mujeres en la población activa, las perspectivas de migración y los dividendos de la paz y la estabilidad en los países que se recuperan de un conflicto.
  • Las evaluaciones experimentales han proporcionado importantes conocimientos sobre políticas, por ejemplo, sobre la importancia de las intervenciones en materia de salud y nutrición para la educación. Sin embargo, también existe una tendencia a prestar demasiada atención a los resultados de estos estudios de impacto a corto plazo, que tratan de sugerir «lo que funciona» y, sin embargo, se mantienen silenciosas sobre las instituciones sólidas que son importantes para la aplicación de políticas que sostengan la expansión educativa.
  • No existe una solución única que funcione. Las revisiones de políticas que se incluyen en este informe destacan la importancia de contar con paquetes de políticas coherentes, específicos para cada contexto y equilibrados que desarrollen las instituciones, fomenten la demanda y refuercen la oferta educativa.

Se han realizado importantes esfuerzos políticos para mejorar el acceso.

  • Desde 2000, la proporción de países con leyes de educación inclusiva ha aumentado del 1 % al 24 %, mientras que los que exigen en sus leyes que el estudiantado con discapacidad reciba enseñanza en entornos educativos inclusivos ha aumentado del 17 % al 29 %. La proporción de países que han adoptado una definición de educación inclusiva ha pasado del 68 % en 2020 al 84 % en 2025; de ellos, la proporción cuya definición va más allá de la discapacidad ha aumentado del 51 % al 69 %.
  • Entre 1998 y 2023, entre 158 países, la proporción de aquellos con 12 años de educación obligatoria ha aumentado del 8 % al 26 %; entre 130 países, la duración media de la educación gratuita ha aumentado de 10 años a 10,8 años.

Se está produciendo un cambio hacia políticas que redistribuyen los recursos para mejorar la equidad en la educación.

  • La financiación es un ámbito político importante para lograr resultados equitativos en la educación. La proporción de países que utilizan cuatro mecanismos de financiación y aprovechan su potencial para beneficiar a las poblaciones desfavorecidas en la educación primaria y secundaria —transferencias a los gobiernos subnacionales, a las escuelas y a los estudiantes y hogares— se ha multiplicado por cuatro o por seis en los últimos 25 años. Los programas de comidas escolares, que partían de una base más alta, se han duplicado.
  • Sin embargo, un nuevo índice que mide la cobertura y el volumen previstos de las políticas orientadas a la equidad muestra que menos de uno de cada diez países tiene un enfoque suficientemente sólido en materia de equidad.
  • En la educación preprimaria, el 54 % de los países transfiere recursos a instituciones que tienden a niños desfavorecidos, el 26 % transfiere recursos a las familias a través del Ministerio de Educación y el 55 % transfiere recursos a las familias a través de algún otro ministerio.

• En la educación postsecundaria, uno de cada tres países no cobra matrícula en las universidades públicas, casi uno de cada dos países subvenciona el alojamiento de los estudiantes, cuatro de cada diez apoyan el transporte y poco menos de tres de cada diez subvencionan los libros de texto