LIBROS DE AYER Y HOY/ Sor Juana y Santa Teresa: ambas por la paz

TERESA GIL

No lo han dicho ahora, desde luego junto con el papa León XIV, pero en  sus obras extraordinarias y en sus luchas, trasciende la búsqueda de la unidad y respeto en los seres humanos. Me refiero a las dos monjas más reconocidas a nivel  mundial: la mexicana Sor Juana Inés de la Cruz  y  la española Santa Teresa de Jesús. La primera murió el 17 de abril de 1695 y había nacido más de ciento treinta años después que la segunda. Pero en sus vidas, su gran intelecto había una comunión no solo religiosa, sino en torno al valor del ser humano. De vivir en esta época estarían demandando una urgente paz en el mundo, en una guerra comandada por hombres sedientos de sangre y de poder como Donald Trump y Benjamín Netanyahu. La monja mexicana nacida en San Miguel Nepantla en 1648, rasgaría parte de uno de sus famosos poemas, Hombres necios que acusáis (Género de autores 2007, Madrid), para decirles:

Bien con muchas armas fundo

que lidia vuestra arrogancia

pues en promesa de instancia,

juntáis  diablo, carne y mundo.

 

MAS DE 25 MIL  MONJAS HAY EN MÉXICO QUE ESTÁN APOYANDO AL PONTÍFICE

En el  estado mexicano, subsiste un sector ligado siempre al sector masculino ejecutor del poder en la iglesia católica. Son las monjas de las que se mencionan diversas cifras, a veces 40 mil, ahora mas de 25 mil. Y aunque poco se sabe de esas mujeres en la vida pública,  hay comunidades  muy diversas al servicio social y muchas de esas mujeres son maestras, enfermeras, talentosas ejecutivas de escuelas, universidades, clínicas y hospitales, pero la parte más humilde y modesta es la que sirve al conglomerado masculino religioso del país. Muchas de ellas admirarán a sus iguales en creencias Sor Juana y Santa Teresa, para recordar en ambas el respeto a la vida y a la paz.

CON LA GRAN SOR JUANA  SE INSCRIBE EN EL MUNDO LA GRAN SANTA TERESA

Como fue en México el caso de Sor Juana, Teresa de Jesús, la santa de Ávila (1515-1582) cimbró en su época por su talento al grado de ser elevada a Doctora de la iglesia por su compromiso y sapiencia. En un singular libro  editado por la empresa Garnier en París, allá a fines del siglo X1X o a principios del siglo pasado, (no trae fecha, solo una dedicatoria de 1910) se publican Las cartas de Santa Teresa de Jesús, un documento extraordinario que el papa debe haber leído y que ilustra a los largo de décadas, la forma como vivían las  monjas en los conventos en España. En medio de  mucha pobreza y  censura. Pero la santa se da tiempo para contar en su larga y copiosa correspondencia, los actos de rebeldía que solían tener algunas de ellas, consistentes por ejemplo, en asomarse a la puerta de entrada del convento. Es muy triste comprobar, sin embargo, que ese gran talento reformador que fue el de la religiosa de Ávila, perdía mucho tiempo en gestionar dinero y contar lo poco que tenían  para vivir, cuando ella ya era superiora y escribía sus obras.  Pese a ello, se echó a lo largo de ese tiempo su gran clásico Las moradas (Editorial San Pablo 2007, España y en México la editorial Porrúa). Aquí, parte de su famoso poema, en el que expresa su gran creencia, mientras en la vida diaria, luchaba por la vida de sus cercanos.

 

VIVO SIN VIVIR EN MI

Vivo sin vivir en mi

y de tal manera espero,

que muero porque no muero

Vivo sin vivir en mi,

después que muero de amor

porque vivo en el señor

que me quiso para si.

Cuando el corazón le di

puse en él este letrero:

muero porque no muero.

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