LIBROS DE AYER Y HOY/ Aquellas elecciones de Ruffo y el secuestro en Tijuana

TERESA GIL

Enviada por la revista Extempo que dirigía el excelente periodista Eduardo Deschamps ya fallecido, llegué aquel primero de julio de 1989 a Tijuana, para tomar un camión a Mexicali. Ahí se iba a dirimir de hecho la  elección gubernamental en la que Ernesto Ruffo era la carta del PAN. Panista que llegó a ser el primer gobernador  que tuvo el país, después de tantas décadas gobernado por el PRI, puesto que se conoció como el primero en  las llamadas concertacesiones que inició desde entonces el priísmo para crear una especie de alianza con la derecha. Cuando tomé mi maleta, un policía me la arrebató y me dijo que lo acompañara. Me llevó a una sucesión de cuartos en el mismo aeropuerto en los que veía entrar a otras mujeres. El policía me dejó en uno de esos cuartos y una mujer bajita, morena, se me echó encima y empezó una manera de tocar por todos lados, como si no se tratara de una simple inspección. Mis preguntas y mi azoro eran inútiles. Le pregunté que pasaba, le di mi nombre y le dije que yo era periodista y me dirigía a Mexicali. La mujer me contestó que yo llevaba un polvo claro en un frasco en mi maleta. Me quedé sorprendida.

CONFUNDEN METAMUCIL CON COCAINA, LOS AVEZADOS POLICÍAS DE AQUEL JULIO

La mujer del cuarto esculcó  mi maleta, tomó el frasco y de mi bolsa de mano sacó una credencial, la miró bien y se dirigió al teléfono. Antes, abrió el frasco y ¿saben que encontró? metamucil. Le hice que lo probara y se quedó sorprendida. Habló por teléfono y luego regresó totalmente cambiada, como con mucha pena y me dijo que un amigo cuyo nombre era de un reportero  que trabajó conmigo en Unomásuno, le había confirmado mis datos. Me pidió todas las disculpas, casi lloraba. Para entonces ya habían pasado algunas horas y como una forma de reivindicar su estupidez, me dijo que varios policías se dirigían en avión a Mexicali y que me podía ir con ellos. Le respondí rotundamente que no. Ya me veía exponiéndome a que esos irresponsables  me tiraran  sobre la Rumorosa, en el camino a la capital.

EL GRAN DESCHAMPS PRIVILEGIÓ EL SECUESTRO, AL TRIUNFO PANISTA

Llegué en la madrugada a Mexicali el día de la elección, y la oficina dedicada, estaba sobresaturada de prensa. Ahí me encontré a muchos colegas, sorprendidos ante lo que se veía venir. El triunfo de Ruffo al día siguiente, ya era la noticia principal en toda la prensa mexicana. Nadie pensó que en otro julio, 37 años después, la noticia  exhibiría a Ruffo bajo otras condiciones, en manos de la ley. Mi nota en Extempo, revista que se cerró al poco tiempo, porque su dueño el pensador León Roberto García murió, enfocó normalmente la información del triunfo de Ruffo, pero le dio relevancia como un tema delicado al secuestro por horas, de la reportera. Una de las notas principales de la revista, destacaba con  letras altas: “Confunden metamucil con cocaína”.

[email protected]

www.entresemana.mx