HOMO POLÍTICUS/ La elección y las amargas realidades

“Los grandes movimientos sociales los hacen el hambre y la pobreza …… «

Sabiduría popular

JOSÉ CARLOS GONZÁLEZ BLANCO

Si tenían la mayoría de electores ¿para qué violar la ley con una elección de estado?, ¿para qué la campaña de 2 años?, ¿para qué tomar dinero público para una campaña atascada de propaganda también desde hace años?, ¿para qué la intromisión de los cárteles a cambio de cederles plazas?, ¿para qué pudrir al PREP y al INE?, ¿para qué, la compra de votos?, ¿para qué corromper a los funcionarios públicos para que movilizaran electores?, ¿para qué empadronar a migrantes sudamericanos?, ¿para qué clonar credenciales de elector?, ¿para qué tanta tranza?, esa ilegitimidad amarga el resultado del proceso, ganaron con trampas cuando hubieran podido ganar limpio.

Morena ganó y su triunfo es amargo porque está construido con trampas, con una elección de estado amañada, nada diferente a cuando Cortés ganó las primeras elecciones en Veracruz, Juárez o Porfirio, o Plutarco o durante años el PRI compitiendo en procesos electorales.

O ¿será que esas mayorías son consecuencia de esas tranzas?, probablemente muchas sí, hoy ¿qué más da?, lo hecho, hecho está, dice el dicho y ¡palo dado, ni dios lo quita!

La elección nos dejó muchas preguntas que sí debemos respondernos y que nos deben preocupar muy seriamente.

¿Qué explica? que un pueblo haya votado por el gobierno que quitó a la mitad los servicios de salud a la mitad de sus miembros y que dejó de suministrar medicinas en hospitales, que se coludió con cárteles, que encubre la fabricación y tráfico de fentanilo, de huachicol, que ha permitido la violencia y que los trata como mascotas.

La explicación la encontramos en la dramática pobreza, en la marginación, de entre 60 y 70 % de mexicanos y en el abandono indiferente en que los tenemos toda la sociedad, gobierno y los partidos políticos perdedores.

La pobreza, hambre, desesperación, ignorancia, incultura, sentimientos de odio y revanchismos y en México tenemos una gran mayoría en ese umbral y simplemente los hemos ignorado.

Parece que no aprendimos de nuestra propia historia, la guerra de independencia que destruyó la riqueza hace 214 años la hicieron los esclavos marginados, la revolución de hace 114 también, y ahora probablemente esos mismos desesperados nos dan avisos de inminentes estallidos sociales con la proliferación de más de 300 cárteles en todo el país decididos a subsistir dejando miles y miles de asesinatos diarios, millones de extorsiones a comercios y caos sin fin.

Pensemos que probablemente el crecimiento de Morena como opción para las sociedades marginadas, sea mejor a un estallido sangriento.

Los pobres, están ahí y los partidos de la alianza ahí los dejaron bajo la infame costumbre de sólo ir a verlos cada que hay elecciones, no entendieron que los vacíos se llenan, López Obrador, estuvo ahí con su marca Morena para mentirles y usarlos pero esperanzarlos, estuvo ahí y llenó vacíos y además les consiguió programas sociales tangibles con los que paliaron su desesperante hambre y miseria.

Al hambriento le vale un pito los problemas nacionales, los futuros de la propiedad privada, la Corte, el INE, las compras por adjudicación, los cárteles y todo, como cuando la independencia y la revolución, les importa poco porque lo que necesitan es comer hoy y creyeron que fue Obrador quién les lleva sus ayudas de programas sociales gubernamentales; sí, él, el líder de Morena, no el gobierno, si lo duda, pregúnteles; a lo mejor, tienen razón y viéndolo bien, si fue él quien se los consiguió y no lo hemos querido ver.

Esos millones de pobres, resienten ver a sus hijos descalzos, con hambre, desperdiciando su vida sin esperanza ni posibilidades reales de salir adelante, ven a sus hijas sin futuro embarazadas a los 16 años por chamacos que tampoco tienen futuro pero es al que conocieron en su micromundo donde no hay opciones de desarrollo del que no pueden salir.

Esos millones, tienen odios de clase en los mismos términos que explicó Carlos Marx, ¿Qué cree que piensen cuando ven las casas donde trabajan o cuando ven autos bonitos o personas bien vestidas?, ahora imagínense los escuchado al Peje con sus discursos de odio en sus mañaneras construyendo una animosidad del desquite, por eso el resultado electoral es amargo, porque nos obliga a ver la realidad que no nos ha importado; si nuestra realidad es amarga el resultado electoral no puede ser de otra manera y los anteriores también lo fueron pero porque prevalecía la simulación y seguíamos ignorando a los pobres.

Debemos respondernos si vivimos en una sociedad fallida que ha renunciado a la actitud crítica y al apego a los valores de convivencia sanos, llevamos años indiferentes a la pobreza, a la marginación a la violencia a las fosas clandestinas, a los desaparecidos, por favor, observe que ya no son noticia, ya son parte de nuestra normalidad, ya es común escuchar corridos que ensalzan narcos, mañaneras que endiosan al dueño de un partido y publicidad que endiosa a los narcos.

Necesitamos interpretar, nuestra sociedad, siempre ha estado ahí y no la vimos, y sinceramente creo que tampoco Morena suponía la magnitud de su arrastre; en términos reales, el resultado electoral, nos sorprendió a todos.

Pues bien, así somos y todo indica que continuaremos pagando una forma de ser cómoda, el abandono a los pobres, el desdén por la educación, la indiferencia por la marginalidad de millones y la estulticia de la partidocracia ominosa con la que nos engañamos que construiríamos una democracia.

Morena enfrentará ahora una crudísima realidad, un gobierno irresponsablemente colapsado por compromisos financieros, sin margen de maniobra, con pasivos permanentes aplastantes como el pago de la deuda externa e interna, las pensiones a jubilados y el costo de los programas sociales que prometió incrementar, más el pesadísimo costo de la burocracia, el gasto público y pasivos contingentes que deberá enfrentar con una pesadísima carga de operar con tarados en los cargos públicos heredados de la incrustación de compromisos de su movimiento en cargos de decisión administrativa.

Gobernará con una clase empresarial, alta y media enojada, desconfiada, justo el sector que genera empleos e impuestos, el mismo que se siente robado y no representado en el gobierno ni en el congreso, defraudado por el sistema político y por todo lo que representa Morena y amenazada con el secuestro del Poder Judicial, toda una omnipotencia del poder ejecutivo; la clase pudiente tiene sus capitales con un pie afuera.

Claudia gobernará bajo la dura crítica hostil, acérrima de voces de la resistencia civil incipiente, tendrá que lidiar con grupos sociales rebeldes a aceptar la elección tramposa, tendrá que escuchar las voces que no se callarán y enfrentará activistas que harán su tarea, regional, aislados, pero viven, están ahí, esta resistencia será otra amargura de la elección, habrá más resentimiento, más hostilidad.

Por paradójico que parezca, Claudia tendrá que enfrentar a su dueño, a su creador y principal fuerza que, a partir de ahora, se convertirá en su principal estorbo y carga. ¡Muerto el Rey!, ¡Viva el Rey!, dice la máxima política universal de todos los tiempos, o lo enfrenta o se expone a que la marca de la casa la alcance con la traición de siempre.

Concluyamos.

Ganó la elección el México de los marginados, de los pobres socorridos con programas sociales, la mayoría, sus candidatos no eran mejores, pero ganaron por ser mayoría y ahora se sienten representados.

Perdió la elección el México de la empresa, el de las clases medias, el de la cultura del mérito, del esfuerzo, del aspiracionismo, el que pugna por lograr mejores posibilidades de desarrollo económico y cultural para sí misma, el que discute la política en el whats y pláticas de café o charlas en el deportivo o en el bar, el que no voltea pa´bajo.

Si tanto el triunfo como la derrota son amargos por sus respectivas razones, ojalá la derrota no arrastre quitarle a México la oportunidad de revisar ¿Qué hará con los partidos mediocres de mentirosos farsantes que simularon ser una oposición real?, ¿Qué hará con esos partidos aliancistas que no supieron mantenerse cerca de los pobres y marginados, que no pudieron sacudirse a sus dirigentes torpes y que abandonaron la lucha electoral antes de que se terminaran de contar votos en las casillas el día de la elección?

Ojalá, la depresión colectiva no extinga la resistencia desde la oposición, ni la lucha por las mejores causas sociales de los partidos vencidos y vencedores, ni las ganas de sacudirnos a los políticos farsantes en todos los partidos empezando por los ganadores o continuaremos hundidos en el fango de la simulación perniciosa, esta podría ser otra amargura depresiva derivada resultado electoral.

México, no debe perderse la oportunidad de renovarse, de fabricar mejores partidos, líderes políticos que a partir de ahora cultiven la conquista de sus futuras candidaturas trabajando desde las bases, y no cuando todo sean reflectores y discursos de adoratorios fatuos y mieles económicas.

Morena también, debe replantearse para superar la mediocridad de sus cuadros, para refrescar sus políticos y sacudirse los advenedizos miserables convenencieros impresentables de prestigio podrido, debe verse en el espejo de los partidos perdedores para que no le pase lo mismo y para ser mejor instituto político, si recogió la carroña de los partidos perdedores, es hora de sacudírselos antes de que le hagan el mismo daño que le hicieron a los que los abortaron.

Los que sentimos que México perdió tenemos que asumir la realidad y entender que somos parte de ese México que no hemos sabido interpretar, debemos aprender a vivir y corregir la decadencia política y social que empezó desde hace muchos años y que va camino a tocar fondo con sus malas prácticas.

En esta experiencia electoral, sin duda todos perdimos, pero estamos obligados a aprender algo, entre otras cosas, que, por el bien de todos, primero los pobres, que no debemos seguir siendo una sociedad indiferente con los marginados, que ahora están empoderados y tienen expectativas de reparto de riquezas y ayudas reales.

Quién no entienda estas enseñanzas como una amarga realidad, y no comprenda que debemos sacar a esos millones de la pobreza y la marginalidad, no ha entendido nada.

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