
«Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti». Federico Nietzsche
JORGE LUIS FALCÓN ARÉVALO
GUERRERO. Y, desde el más allá apareció el santón de las desgracias. El embustero roñoso. El Darth Vader, del holocausto financiero.
El personaje no ofertó soluciones técnicas ni cohesión social, sino que instrumentalizó la carencia espiritual y el odio para construir identidad colectiva.
Primer acto: habla como lo que ha sido un merolico de cuarta; cuya pobreza espiritual, se anega en el odio y la desesperanza.
El discurso «moralista» se quebró por el tufo de las contradicciones materiales de sus hijos y allegados.
Su deshonestidad lo delata por una vestimenta que trata de ocultar; pero, el olor a corrupción asoma en su perorata barata y ruin.
Segundo acto: sus libelos han sido ínfulas de un aprendiz de amanuence. Cuya «ética» y «moral», en sus lineas y paginas, solo reflejan el sentir de un fracasado que desconoce la democracia. De aquellos que enuncian la doctrina de la colectivización y la austeridad para el consumo de las masas, mientras operan bajo las dinámicas más hedonistas del capital financiero.
Vive ilusionando a mediocres, con un socialismo literario; pero disfruta el capitalismo, para envidia de un Rockefeller.
Desconoce la democracia porque la entiende únicamente como un mecanismo procedural para acceder al botín, no como una cultura de pesos y contrapesos.
Tercer acto:
Insulta a comunicadores, cuando ellos en su momento harán la apología del quijote de utilería, cabalgando en un asno.
El «santón» necesita hostigar al transmisor de la realidad porque la realidad desmiente su dogma.
…el telón aún no cae…
#GradoCeroPress
#SurianaDosYMedia
#Xyz
Entresemana Información entresemana que forma opinión