EL OTRO DATO/ Y ahora presidenta, se investiga a Amílcar o se deja coja la justicia

JUAN CHÁVEZ

Sin justicia, no hay soberanía.

La sentencia no es mía.

Es de la diputada del Partido del Trabajo, Greycy Durán Alarcón.

Ella asegura que la soberanía es la base sobre la que se construyen todas las soluciones, por lo que, sin ésta, no hay justicia social, no hay independencia económica y mucho menos hay una democracia real.

Dos agencias de seguridad de Estados Unidos examinan acusaciones sobre los supuestos vínculos de Andrés Manuel «Andy» López Beltrán con el crimen organizado y el contrabando de combustible, da a conocer el diario estadounidense The New York Times.

Sin embargo, de acuerdo con cinco personas con conocimiento directo de las indagaciones de dichas agencias, que hablaron bajo condición de anonimato para tratar asuntos internos, esas instancias no han iniciado investigaciones formales.

El artículo titulado «En México, la polémica en torno a López Beltrán pone a prueba el legado de Morena», señala que «Andy» también ha contactado a autoridades estadounidenses a través de intermediarios en varias ocasiones este año, pero que las partes no han mantenido conversaciones formales, según tres personas al tanto de estas gestiones.

En el texto publicado por el reconocido diario se menciona que medios de investigación y documentos filtrados han vinculado a una red de los allegados de «Andy» —en particular, a su amigo el empresario Jorge Amílcar Olán— con lucrativos contratos gubernamentales.

Se señala que «también aparecieron referencias que sugerían la participación de López Beltrán en una trama de contrabando de combustible en los expedientes de la Fiscalía General de la República de México».

Sobre este asunto, un testigo colaborador declaró que la incautación de diésel de contrabando fue el resultado de un enfrentamiento político entre el máximo responsable de seguridad de México y «el hijo del presidente», según expedientes federales publicados en medios mexicanos y revisados por The New York Times.

Pero con el ex gobernador Rocha Moya descansando en su casa de Culiacán y Amílcar Olán que abandonó su escondite de lujo en Lugano, Suiza y se ocultó en otra parte luego de ser descubierto por TVAzteca, se da por hecho que en México los intocables que protege AMLO, no son investigados, cuestión que la presidenta Sheinbaum también sigue al pie del dictado de Palenque.

Ciro Gómez Leyva aborda el paradero actual y el pasado de enriquecimiento ilícito de Amílcar Olán, vinculado a la familia presidencial durante el sexenio pasado, cuestionando las declaraciones previas de las autoridades sobre su situación legal.

Amílcar Olán, amigo de Andrés López Beltrán, fue localizado viviendo oculto en Lugano, Suiza, a pesar de que la fiscal Ernestina Godoy afirmó hace dos semanas que no existe una orden de aprehensión en su contra.

Se cuestiona la declaración de la fiscal Ernestina Godoy sobre la falta de una orden de aprehensión.

Amílcar Olán es identificado como amigo de Andrés López Beltrán.

Es señalado como un «emprendedor» que amasó gran riqueza y poder entre 2018 y 2024 gracias a su cercanía con la familia López Obrador.

Se le vincula con el negocio del balastro para el Tren Maya, audios sobre la «mochadita» mencionados por su primo Pedro Salazar, la empresa Portacelis y el huachicol.

El texto de Ciro expone con crudeza la impunidad y el cinismo de la clase política y sus allegados en México, evidenciando cómo personajes sin escrúpulos pueden saquear al país durante un sexenio como el de 2018 a 2024 y refugiarse en el extranjero, como Lugano, Suiza, para disfrutar de riquezas mal habidas mientras los delitos quedan sin castigo real por parte de figuras como la fiscal Ernestina Godoy.

A pesar de la gravedad de los abusos y la corrupción señalada en torno al Tren Maya y el huachicol, el periodismo de investigación de Irving Pineda y Azteca Noticias demuestra que la verdad siempre sale a la luz, obligando a figuras como Amílcar Olán a vivir en el anonimato y el encierro, lo que representa un triunfo para la rendición de cuentas y la memoria histórica en México.

Andy López Beltrán, a quien AMLO designó heredero de su legado, cada vez está más enlodado, a lo que está contribuyendo su viejo amigo y socio, Jorge Amílcar Olán, a quienes la prensa colocó esta semana en el patíbulo político.

Se menciona, con acento de acusación, al expresidente López Obrador. Los reclamos absurdos y arrogantes a la presidenta Claudia Sheinbaum porque no ha defendido con cuerpo y alma, con su investidura y fuerza, a su hijo Andy, cada vez pierden más aterrizaje en la política real y se vuelven gritos en el vacío.

Andy López Beltrán, a quien designó heredero de su legado, cada vez está más enlodado, a lo que está contribuyendo su viejo amigo y socio, Jorge Amílcar Olán, a quienes la prensa colocó esta semana en el patíbulo político.

La pareja de los negocios –legales, a decir del gobierno que dice no tener investigaciones abiertas en su contra–, ha sido exhibida. En su edición digital, que encontrará posiblemente un espacio en la primera plana de The New York Times, se confirmó lo que varios hemos revelado: que el gobierno de Donald Trump tiene puesta la mirada en Andy por presuntos vínculos con el crimen organizado y contrabando de combustible.

El Times abona, en un trabajo firmado por cuatro de sus corresponsales en México, que dos agencias que no identifica están analizando las acusaciones en su contra, y que se ha puesto en contacto con funcionarios estadounidenses –aparentemente del FBI– a través de intermediarios “en múltiples ocasiones”, pero que no han mantenido conversaciones formales.

El diario recuerda que el nombre de López Beltrán ha aparecido en expedientes de la Fiscalía General de la República, relacionados con una “gigantesca” trama de contrabando de combustible. Esos expedientes fueron elaborados durante la gestión de Alejandro Gertz Manero, cuya salida de la fiscalía tuvo como detonante el que se negara a cerrar la investigación contra Andy por contrabando de combustible, donde aparecían vinculados Raúl Rocha Cantú, el ex dueño del concurso Miss Universo, y sus ramificaciones llegaban al senador Adán Augusto López, guardaespaldas de López Obrador en las estructuras políticas de la ‘4T’.

Desde que AMLO dejó la Presidencia, los expedientes fueron congelados.

Pero el calor que rodea a López Beltrán es más fuerte que el encubrimiento del gobierno.

La víspera del trabajo del diario neoyorquino, TV Azteca difundió un trabajo realizado por el reportero Irving Pineda, que durante una semana estuvo cazando a Amílcar Olán en Lugano, la quinta ciudad más cara de Europa –detrás de otras cuatro suizas–, donde cuesta 30% más caro vivir que en París y 50% por encima de la vida en Madrid. Con sus hijas estudiando en Suiza y él sin trabajo en ese país, la única forma visible que pudieran haberle dado a él la residencia era haber demostrado un patrimonio capaz de solventar todos sus gastos.

El periodista Claudio Ochoa reportó el mismo día de la difusión del reportaje y una entrevista frustrada con Amílcar Olán –que por cierto se hizo cirugía plástica para cambiar sus facciones y evitar reconocimientos faciales–, que el amigo de Andy y su hermano se habían mudado de casa, a un rumbo, en estos momentos, desconocido.

La reacción de pánico tiene sentido: se sintió desnudado y el santuario en el cual había vivido hace al menos un año quedó expuesto. Huyó en busca de un nuevo escondite, pero no de las autoridades, que dicen que no tiene acusación sobre sus hombros, lo que lleva a una segunda reflexión: ¿cuál fue el objetivo final de la exposición?

Periodísticamente fue una joya, probablemente el primer gran golpe que da TV Azteca desde el linchamiento de los policías federales en Tláhuac en 2004, pero bajo un matiz político, ¿qué logró? Se puede argumentar que exactamente lo mismo de la cena de Andy con su socio restaurantero, compañero de viaje y farra, el diputado Daniel Asaf, el presidente ejecutivo de José Cuervo, Juan Domingo Beckmann, y su ayudante informal, Mauricio Garduño, que es el enlace de los hijos del empresario de la ‘4T’, Carlos Slim, con el hijo de López Obrador: una operación sicológica para que sepan que los están vigilando.

www.entresemana.mx