EL OTRO DATO/ Vuelve a calentarse el caso del huachicol fiscal

JUAN CHÁVEZ

Con la detención del contralmirante Fernando Farías Laguna en Argentina, vuelve al primer plano mediático el escándalo del huachicol fiscal, hasta el punto de que la presidenta Sheinbaum, demanda, lo que la Ley fija abiertamente: su extradición.

La detención de Fernando Farías Laguna en Buenos Aires no es una nota policíaca: es un mensaje político de alto calibre.

No capturaron a un alfil cualquiera: cayó un exmando naval –en ropa de fuga– presuntamente, vinculado a una de las redes de huachicol fiscal más escandalosas de los últimos años, una trama que tocó zonas sensibles del aparato de seguridad mexicano y que erosionó la narrativa de incorruptibilidad militar.

Eso sí, hay que dejarlo claro: cuando cae una figura así, la pregunta no es solo qué hizo, sino por qué cae ahora y ¿para quién es el mensaje?

Toda captura de alto perfil tiene destinatarios múltiples. El primero es interno: hacia las corporaciones del Estado. La señal parece clara: nadie está blindado, ni siquiera quienes alguna vez vistieron uniforme blanco, tuvieron mando o presumieron relaciones políticas.

En estos momentos: la presidenta necesita demostrar control sobre estructuras heredadas que durante años acumularon poder propio. El segundo mensaje es externo: hacia socios internacionales. México busca mostrar que coopera, que persigue redes financieras y criminales transnacionales, y que puede coordinarse con otros gobiernos para localizar prófugos.

En ese sentido, ¿quién le está disputando el poder a la presidenta? No necesariamente una persona. A veces el adversario es una avalancha de intereses y pactos: redes enquistadas en aduanas, negocios ilícitos protegidos por burocracias, viejos pactos entre operadores civiles y mandos de seguridad, grupos económicos beneficiados por la opacidad.

El poder real rara vez se presenta en boleta electoral: suele esconderse en contratos, rutas logísticas, silencios administrativos y lealtades cruzadas.

Cabe preguntar porque el hermano Farías prófugo, escogió Argentina para esconderse. ¿Por qué Farías se escondió en ese país? Muchos prófugos no eligen países débiles; eligen lugares donde creen poder diluirse. Grandes ciudades, identidades falsas, flujos internacionales constantes, comunidades amplias y distancia geográfica.

Según reportes, Farías fue localizado con documentación apócrifa. Eso sugiere cálculo: pasar desapercibido, no confrontar.

Pero hay una ironía poderosa: esconderse en un país con instituciones de inteligencia robustas y cooperación internacional activa puede convertirse en trampa. Lo que parecía refugio termina siendo vitrina. Lo vimos.

La captura abre una fase más delicada que el arresto mismo: ¿habrá extradición rápida? ¿Habrá proceso sólido? ¿Habrá nombres superiores? ¿Se tocarán redes políticas y empresariales o todo terminará en un solo rostro culpable?

Porque si el caso se reduce a sacrificar una pieza para salvar el tablero, nada cambiará. Pero si se sigue la ruta del dinero, de los nombramientos y de las complicidades, entonces sí podríamos estar frente a una redefinición del poder.

Farías, sobrino del almirante ex secretario de Marina, Rafael Ojeda, detenido en Argentina, no es el final de una historia. Es el inicio de una pregunta incómoda para México: ¿Quién mandaba realmente en ciertas zonas del Estado Mexicano… y quién está dispuesto a recuperarlas?

Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, informó que la localización de Fernando Farías se dio como resultado de una operación coordinada entre la secretaría de Marina a través de la Unidad de Inteligencia Naval; la FGR por conducto de Interpol México y la Fiscalía Especializada en materia de Delincuencia Organizada.

La presidenta recordó que en marzo de 2025 se dio a conocer el aseguramiento del buque «Challenge Procyon» cargado con 10 millones de litros de diésel en el puerto de Tampico, y explicó que, una vez que se realizaron los análisis, se encontró que había entrado de contrabando.

Tras el aseguramiento, se prohibió que el combustible ingrese a México con permisos temporales, se incrementó la vigilancia a buques y la Secretaría de Energía vigila la entrada a través de aduanas de combustible importado.

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