
JUAN CHÁVEZ
La Semana Santa que acaba de rematar, incluyó un día que fue considerado clásico.
Así, como en el futbol, lo difundió una agencia internacional de información.
En otras palabras, ese día, el jueves santo, fue señalado “clásico”, como si se tratará de un América-Guadalajara en el futbol.
Y es que les festividades religiosas están cayendo. Cada día hay menos creyentes que las cultivan. En sí, la llamada Semana Mayor siempre ha sido utilizada para vacacionar, principalmente en las playas.
El Vaticano, sin ir muy lejos, es el culpable del decaimiento de la religión católica, adoradora del Cristo Crucificado. Oculta cuestiones principales: Crea misterios para atraer feligreses.
En una reflexión que se me ha ocurrido a la luz de ese clasicismo que la agencia de noticias vio en la celebración del día que llamó “clásico” referido específicamente a la conmemoración de la crucifixión del jueves santo, pienso que sin la existencia de Judas Iscariote que entregó a Jesús a los soldados del protectorado romano la noche de la Última Cena, no hubiera habido Pasión, ni juicio a Jesús ni Crucifixión.
En pocas palabras, sin Judas, el calificado traidor del Cristo, no hubiera nacido el cristianismo. Y al Iscariote no se le venera.
Esto, aparte de que los cuatro autores de los evangelios, hacen hincapié de que el Iscariote que “vendió” a Jesús por 30 dinarios, arrepentido de su conducta se hizo justicia por propia mano ahorcándose.
Las representaciones no reproducen a fondo ese “ahorcamiento”. Es imposible ahorcarse sin ahorcarse.
En Semana Santa, sin embargo, es común querer saber más sobre la vida de Jesús; por eso también surge la curiosidad por conocer dónde están las reliquias de la Pasión de Cristo.
Las reliquias asociadas con Jesucristo han fascinado a creyentes y estudiosos durante siglos, siendo consideradas objetos sagrados por su conexión directa con Jesús.
Para los creyentes tienen un alto valor, puesto que recuerdan este episodio de la vida de Cristo como una de las pruebas más grandes de amor. De hecho, la tradición cuenta cómo Santa Elena, madre del emperador Constantino, una vez hecha cristiana, se dedicó a reunir testimonios de la presencia de Jesús en la Tierra.
Desde fragmentos de la Vera Cruz hasta la Sábana Santa, estas piezas no solo son veneradas como símbolos de fe, sino que también han sido objeto de debates históricos y científicos. En torno a ellas se han construido templos dignos de admirar, que son testigos de la historia y de la cultura de cada lugar.
Semana Santa es todavía, para muchos, un periodo para recordar y renovar su fe, especialmente en Jesucristo. Mucho ha quedado de su presencia, impregnando la vida de fe de millones de personas y también las piedras de los lugares por donde estuvo.
Presentamos un recorrido por las reliquias más destacadas asociadas con Jesús:
- La Sábana Santa (Santo Sudario)
La Sábana Santa de Turín es una de las reliquias más conocidas y estudiadas. Se trata de un lienzo de lino que muestra la imagen de un hombre con marcas de crucifixión, que muchos creen que envolvió el cuerpo de Jesús tras su muerte. Actualmente está en la Catedral de San Juan Bautista, Turín, Italia.
- Corona de espinas
Es una de las reliquias más veneradas de la Pasión. Ubicada en Paris, la Iglesia ha subrayado en los últimos años su deseo de acercarla más a los fieles, programando momentos específicos de ostensión y oración para quienes acuden a venerarla.
- Fragmentos de la Vera Cruz
La Vera Cruz, o la cruz en la que Jesús fue crucificado, es otra reliquia venerada. A lo largo de los siglos, fragmentos de esta cruz se distribuyeron por todo el mundo. Unos están en: Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén; Catedral de Notre-Dame, París; y Catedral de Oviedo, España.
Asimismo, fragmentos de la columna donde fue flagelado Cristo se pueden hallar en la iglesia de Santa Praxédes, Roma, así como los clavos, títulus del INRI y fragmento de la Cruz se ubican también en la Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén, Roma, consolidando a Italia como un lugar vital para la fe.
- El Sudario de Oviedo
El Sudario de Oviedo es un paño que, según la tradición, cubrió el rostro de Jesús tras su muerte. Estudios han sugerido que las manchas coinciden con las de la Sábana Santa, lo que ha renovado el interés en su autenticidad. Se encuentra en Cámara Santa de la Catedral de San Salvador, Oviedo, España.
- La Túnica Sagrada
La Túnica Sagrada, también conocida como la “Túnica Inconsútil”, es la vestimenta que, según la tradición, llevaba Jesús antes de su crucifixión. En la actualidad existen dos reliquias principales que reclaman ser esta túnica, la cuales se ubican en la Catedral de Tréveris, Alemania, y Basílica de Saint-Denis, Argenteuil, Francia.
Además de las mencionadas, existen otras reliquias asociadas con Cristo, como:
Lienzo de la Verónica: una capilla dentro de la Basílica de San Pedro, Roma.
Lanza con la que fue traspasado Jesús: una capilla dentro de la Basílica de San Pedro, Roma.
Piedra de la Unción: Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén.
Santo Sepulcro de Jesús: Basílica del Santo Sepulcro, Jerusalén; en torno a este se construye todo el complejo arquitectónico.
Además de estos lugares, diversas iglesias de Roma y de Tierra Santa custodian otras reliquias relacionadas con el juicio y la muerte de Jesús, como la llamada Escalera Santa, que recuerdan paso a paso el camino de la Pasión.
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