
JUAN CHÁVEZ
Fui amigo del padre de Julio Scherer Ibarra.
Lo conocí cuando arribó a México el presidente John F. Kennedy de Estados Unidos.
Julio debutaba en Excélsior y me tocó en suerte que se sentara junto a mí en la camioneta de carga (3 toneladas), que marchaba delante del convertible en la llegada de los Kennedy a la Ciudad de México.
–¿Qué hago?, me inquirió Julio Scherer García.
–Tengo que hacer la crónica de este relajo y no sé cómo escribirla.
–No te afliges. Fíjate en cualquier detalle. Cálcalo en tu vista y de ahí arrancas el relato, le intenté ilustrar.
La llegada de John F. Kennedy a la Ciudad de México fue un evento significativo y emotivo. El presidente estadounidense y su esposa, Jacqueline Kennedy, llegaron a la ciudad el 29 de junio de 1962, recibidos por el presidente mexicano Adolfo López Mateos.
Durante su estancia, los Kennedy visitaron el Zócalo, La Villa, y recorrieron las calles en un automóvil descapotado. La recepción fue muy popular, con vallas interminables de gente y papeles de colores que coloreaban el ambiente.
Julio Scherer García se convirtió en la estrella de Excélsior hasta que lo abandonó por el rompimiento con el presidente Luis Echeverría y fundó la revista Proceso.
Dicen que hijo de tigre, pintito. Y ese, es el hijo de Julio Scherer García, Julio Scherer Ibarra que con el libro Ni Venganza ni Perdón, está jugando a la temeridad.
El libro que escribió con el periodista Jorge Fernández Menéndez revela los vínculos con poderosos criminales del ex vocero de López Obrador ––hoy jefe de asesores de la presidenta Sheinbaum––.
Scherer Ibarra le complicará el escenario a la mandataria. Una de las personas a las que el hijo del fundador de Proceso dirige sus baterías es Jesús Ramírez Cuevas, colaborador nada trivial de Sheinbaum.
El libro, sacudirá al gobierno de Sheinbaum al reabrir la discusión sobre lo que es y lo que no es el obradorismo en cuanto a honestidad y rendición de cuentas.
Scherer Ibarra escribe que anunció en septiembre de 2024 a la hoy presidenta y al entonces presidente que limpiaría su nombre; no pudo haber imaginado la coyuntura de máximo estrés gubernamental en que llegan tan claridosas memorias.
Año y medio después, Sheinbaum resiste la descomunal presión del gobierno de Estados Unidos, descarado en sus intentos injerencistas y una particular animosidad contra los cárteles mexicanos.
Scherer Ibarra complicará ese escenario de la mandataria.
Desde el domingo, la revista Proceso adelantó un capítulo relativo al decreto para pagar pensiones a ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, que implicará una “afectación al erario por 27 mil millones de pesos”.
Según lo publicado en el portal de Proceso, “el caso evidencia cómo un encargo institucional pudo ser manipulado con fines personales y cómo la justicia social puede ser usada como pretexto para beneficios selectivos, sin sustentos financieros ni jurídicos adecuados.
La actuación de Jesús Ramírez, bajo el manto de la confianza presidencial, comprometió las finanzas públicas, dividió al movimiento sindical y colocó recursos públicos al servicio de una precandidatura y de intereses políticos particulares.
En otras palabras, Scherer y Fernández Menéndez señalan que Ramírez Cuevas favoreció a una facción del Sindicato Mexicano de Electricistas que fue aliada del calderonista Javier Lozano; grupo al que, no obstante, se le premió con pensiones que por décadas supondrán una carga multimillonaria a las finanzas públicas, y que, además, tal apoyo fue utilizado para respaldar sectariamente a Clara Brugada en su aspiración capitalina. Todo con cuestionable legalidad, según los autores.
Y en otro pasaje, denuncian que Ramírez Cuevas tuvo reuniones con Sergio Carmona, el rey del huachicol y acusado de presuntos narco nexos, asesinado en Nuevo León en 2021 cuando, dicen, negociaba impunidad con EU.
En ese texto se dice que el ex vocero presentó a Carmona con el hoy secretario de Educación y en 2021 presidente de Morena, Mario Delgado, e incluso que habría facilitado acercamientos con el expresidente López Obrador.
Las versiones del poderío criminal que Carmona logró circularon ampliamente en años recientes. Mas una cosa muy distinta es que ahora lo destaque quien fue consejero jurídico de López Obrador y aliado de Sheinbaum.
Así fuera sólo por esos dos episodios, la presidenta tiene en puerta un nuevo escándalo. No se trata de que se fractura, si es que algo queda de la inmaculada aura del paraíso morenista con esta revelación de muy feas y muy costosas cuitas de Ramírez Cuevas.
El libro exhibe también el dinero sucio en que chapaleó Ramírez para apoyar campañas morenistas como la de Clara Brugada, a través del SME.
Admiro la temeridad de Julio para revelar, a partir de su gestión como consejero jurídico del Poder Ejecutivo, la conexión de temibles delincuentes con el gobierno de López Obrador y celebro que Jorge esté curtido en temas abracadabrantes.
El libro de Julio y Jorge incluye tratos ilegales con lo que queda del Sindicato Mexicano de Electricistas y el quebranto a las finanzas públicas por hasta 27 mil millones de pesos.
Los letales vínculos con el lacayo de López Obrador dan idea del riesgo que está corriendo Julio…
Entrevistado por Jorge Fernández Menéndez, el ex consejero jurídico Julio Scherer Ibarra, en Ni venganza ni perdón, expone la corrupción en las entrañas de Palacio mientras López Obrador aseguraba:
«Ya se acabó lo del moche, se acabó la corrupción y el bandidaje oficial (18 de noviembre de su primer año).
Durante su mandato no dejó de repetir esa patraña, ondeando un papelito blanco.
El 31 de agosto de 2020 insistió: “Se acabó la corrupción en la cúpula gubernamental” porque estaba “limpiando de arriba para abajo, como se barren las escaleras, para erradicar la corrupción”.
En febrero de 2022 machacó la tontería del “pañuelito blanco, no hay corrupción…”.
Como se lee en Ni venganza ni perdón, la insistencia en el cuentazo y el papelito se hace añicos con el testimonio de Scherer Ibarra sobre el papel del actual jefe de asesores de la presidenta Sheinbaum en el manejo de dinero sucio para financiar campañas de Morena.
Pese a que el combate a la corrupción fue la principal promesa de AMLO, lo que hoy se sabe de su muy cercano ex vocero y otros allegados y favorecidos prueba que la corrupción paseó en Palacio.
En paralelo se perpetró el atraco multimillonario a Segalmex, que el entonces presidente minimizó afirmando que fue lo “único que hemos enfrentado”.
Sobre Ramírez Cuevas la Fiscalía General de la República está obligada a actuar de oficio, aunque su jefa Sheinbaum diga que “no tiene motivos para renunciar…”.
Julio Scherer acusa a Jesús Ramírez de nexos con el «rey del huachicol»; se le investiga en EU por lavado de dinero, afirma
Jesús Ramírez Cuevas denuncia «infundios» tras publicación del libro Ni venganza ni perdón.
Pero el libro es contundente: ¡Compraron opiniones y censuraron crítica!
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