EL OTRO DATO/ Jubilación a los 55, puñalada a las finanzas

JUAN CHÁVEZ

Histórico decreto de Sheinbaum autoriza la jubilación desde los 55 años.

Más que histórico, a mí me parece histérico.

De acuerdo con el Diario Oficial de la Federación (DOF), este decreto está dirigido específicamente a las personas trabajadoras al servicio del Estado. Pero entraña, eso lo digo yo, un gasto multimillonario que sacudirá a las finanzas públicas.

Bajo la premisa de devolver la dignidad al retiro, la presidenta elevó a rango de decreto una reforma que permitirá a ciertos trabajadores acceder a una pensión íntegra desde los 55 años de edad. La respuesta se encuentra en los detalles técnicos de una medida que busca revertir años de políticas restrictivas.

En el trotar de los años, habrá un día en que no habrá recursos suficientes para pagar esas nuevas “milagrosas” pensiones que la presidenta obsequia a la burocracia.

Nacida de la presión de los días de marchas y plantones de la CNTE, surge esa nada positiva medida de bajar años de antigüedad a los requeridos para la jubilación.

El decreto baja gradualmente la edad de jubilación, con el 100 por ciento de su último salario, a casi 800 mil trabajadores del Estado, quienes laboran desde antes de abril de 2007 y no optaron por el sistema de cuentas individuales para el retiro.

En 2026, la edad de retiro para ellos es de 56 años para mujeres y 58 para hombres e irá reduciéndose hasta llegar, en 2034, a los 53 años de edad y 28 de servicio para trabajadoras y 55 de edad con 30 de servicio para trabajadores.

El decreto fue orquestado por Mario Delgado desde la SEP, tras las fuertes protestas y movilizaciones de la CNTE, pero el costo adicional para el presupuesto público es enorme: se estima en 36 mil millones de pesos entre 2026 y 2027; entre 30 mil y 45 mil millones cada año hasta 2034 y, en el largo plazo, obligaciones financieras por al menos otros 450 mil millones de pesos.

Al cierre de 2024, el ISSSTE tenía 1.3 millones de pensionados, para los cuales en ese mismo año se tuvieron que pagar 339,394 millones de pesos sólo en ese año.

De todo ese dinero, el gobierno federal tuvo que poner prácticamente todo y sólo el 0.1% provino de las cuotas y aportaciones de los trabajadores del Estado en activo que cotizan en el Instituto.

El pico en número de pensionados del ISSSTE llegará después de 2050; superará 2 millones de jubilados.

Según proyecciones del mismo instituto, será en 2037 cuando se alcance el pico en el número de pensionados del décimo transitorio de la Ley del Issste.

Después de 2050 es cuando se alcanzará el picacho en el número de pensionados del ISSSTE, con más de dos millones de jubilados, por lo que sería también a partir de este año cuando más gasto público se tenga que destinar para financiarlas, ya que actualmente el 99.9% de las pensiones del ISSSTE son subsidiadas por el gobierno federal.

Según proyecciones del mismo instituto, será en 2037 cuando se alcance el pico en el número de pensionados del décimo transitorio, es decir, aquellos que se mantuvieron en el viejo sistema solidario de pensiones que existía antes de la reforma de 2007, la que los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación exigieron se abrogara en sus violentas manifestaciones del junio reciente.

“La población de pensionados por la Ley abrogada, al ser una población cerrada, disminuye con el tiempo y se estima que en el año 2057 representará menos del 1% del total de pensionados”, resalta el ISSSTE en su Informe Financiero y Actuarial 2024. Lo que resulta un consuelo estúpido.

Actualmente hay 444,945 pensionados por la Ley Abrogada, según datos del mismo Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.

Se espera que, bajo el régimen de cuentas solidarias, se supere el millón de pensionados. Actualmente, hay 821,918 jubilados bajo este régimen.

Cabe aclarar que las proyecciones del Instituto citadas no consideran el congelamiento en la edad mínima de jubilación del décimo transitorio que otorgó a finales de marzo la presidenta Sheinbaum, a petición de los maestros de la CNTE.

Mientras que, en el caso de las pensiones en el régimen de cuentas individuales en las Afores, se irán incrementando hasta volverse las más numerosas, proyecta el ISSSTE en un informe.

“Este tipo de pensiones serán el común conforme se vayan extinguiendo las pensiones de los otros regímenes”, explica. Actualmente, sólo hay 59,490 trabajadores del Estado pensionados bajo este régimen.

Al cierre de 2024, el ISSSTE tenía 1.3 millones de pensionados, para los cuales en ese mismo se tuvieron que pagar 339,394 millones de pesos sólo en ese año.

De todo ese dinero, el gobierno federal tuvo que poner prácticamente todo y sólo el 0.1% provino de las cuotas y aportaciones de los trabajadores del Estado en activo que cotizan en el Instituto

El poco alentador panorama de las jubilaciones ha dado un giro histórico este 2026 con el nuevo decreto firmado por Sheinbaum en el Diario Oficial de la Federación (DOF) y el caso nada alentados, es que con el tiempo los trabajadores que el Instituto Mexicano del Seguro Social jubila, exigirán acogerse a la antigüedad de 55 años para jubilarse.

Es decir, todo el universo laboral del país se volverá la pesada piedra a las finanzas públicas, con su jubilación a los 55 años. ¡El tremendo bajonazo a las finanzas públicas!

Las jubilaciones serán de privilegio con la quiebra fiscal.

El decreto de Sheinbaum es una bomba de tiempo, un espejismo insostenible para las finanzas públicas y una absoluta afrenta a la justicia social que tanto dice impulsar y defender el gobierno.

En un país donde la gran mayoría de los trabajadores en la economía formal debe laborar hasta los 65 años para aspirar a pensionarse con una fracción limitada de su último salario, el erario ha optado por subsidiar jubilaciones de privilegio para una minoría burocrática, hipotecando además el presupuesto público para las futuras generaciones.

El decreto baja gradualmente la edad de jubilación, con el 100 por ciento de su último salario, a casi 800 mil trabajadores del Estado, quienes laboran desde antes de abril de 2007 y no optaron por el sistema de cuentas individuales para el retiro. En 2026, la edad de retiro para ellos es de 56 años para mujeres y 58 para hombres e irá reduciéndose hasta llegar, en 2034, a los 53 años de edad y 28 de servicio para trabajadoras y 55 de edad con 30 de servicio para trabajadores.

Mientras, los trabajadores del Estado con cuentas individuales son unos 2.4 millones, quienes deben laborar hasta ser entre 10 y 12 años más viejos que los privilegiados, al igual que los 22.7 millones de empleados formales en la iniciativa privada. Todos ellos recibirán únicamente la pensión que alcancen con lo que tengan en sus cuentas de Afore cuando se retiren. Por si esta injusticia no fuera suficiente, también financiarán con sus impuestos la jubilación íntegra de los beneficiados con el decreto. Claramente, este descontento será el detonante de protestas futuras que el gobierno actual heredará a las siguientes administraciones.

Ante la clara inviabilidad de los sistemas actuales de retiro, desde el sector empresarial, el ingeniero Carlos Slim propone no bajar sino subir la edad de retiro hasta los 75 años y compensar esa extensión con esquemas flexibles de jornadas de 12 horas concentradas en solo 3 días a la semana, bajo el argumento de que el bienestar debe emanar estrictamente del trabajo productivo.

Por si fuera poco, 55 de cada 100 empleos en México son informales, sin la esperanza de jubilarse. La Pensión del Bienestar da ingresos muy bajos a los beneficiarios, pero en volumen es también una carga cada vez más pesada para el presupuesto público.

Urgen soluciones más realistas y prácticas.

El fin de la espera, porque los 55 años son la nueva meta dorada.

Hasta hace poco, el reloj de la jubilación parecía avanzar más lento para los empleados públicos, quienes veían cómo la edad mínima de retiro se incrementaba gradualmente. El nuevo decreto detiene ese reloj de golpe.

El verdadero hito del decreto es la reducción gradual que comenzará a aplicarse a partir de 2028.

Según la tabla oficial publicada por el ISSSTE, la edad descenderá un año cada tres ejercicios fiscales hasta llegar a su punto más bajo en 2034.

En esa fecha, los hombres podrán retirarse legalmente a los 55 años y las mujeres a los 53 años.

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