
JUAN CHÁVEZ
¿Y si México hubiera sido conquistado… pero sin borrar sus lenguas originarias?
El resultado sería un México radicalmente distinto: multilingüe, diverso y con identidad lingüística por región.
No un país dominado por el español, sino un mosaico vivo de idiomas.
De norte a sur, cada territorio conservaría su lengua predominante, mientras una lengua común permitiría la comunicación nacional.
¡Un mapa lingüístico alternativo ¡.
Aunque la presidenta señala que Rocha se mantiene «en su casa de Sinaloa”, ya hay una orden de aprehensión por parte del gobierno de Estados Unidos y eso hace que se alerten en fichas rojas de la Interpol. Si Rocha y los otros siete acusados llegaran a salir de México, a partir de la alerta roja que emitió el gobierno de Estados Unidos podrían ser detenidos en el extranjero.
Desde finales de abril, el gobierno de Estados Unidos pidió la detención con fines de extradición de 10 políticos mexicanos: Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia Sinaloa; Enrique Inzunza, senador; Enrique Díaz Vega, exsecretario de Finanzas; Dámaso Castro Saavedra, fiscal adjunto; Marco Antonio Almanza Avilés, exjefe policial; Alberto Jorge Contreras Núñez, exmando policial; Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública; José Antonio Dionisio Hipólito, ex subdirector policial; Juan de Dios Gámez Mendívil, alcalde de Culiacán, y Juan Valenzuela Millán, excomandante municipal.
Se les acusa de tener vínculos con el Cártel de Sinaloa, en particular con la facción de “Los Chapitos”, y de tráfico de armas.
Mientras la alerta de Interpol se mantiene activa para Rocha Moya y otros ex colaboradores, algunos de los implicados ya han tomado la decisión de enfrentar a la justicia estadunidense. Hasta el momento, los funcionarios que se han entregado son:
Gerardo Mérida Sánchez, exsecretario de Seguridad Pública de Sinaloa.
Enrique Díaz Vega, exsecretario de Administración y Finanzas del estado.
Volviendo al asunto de las lenguas sacudidas por la Conquista de Cortés, agregó que aunque los estados actuales no existían en la época prehispánica, es posible trazar un escenario aproximado:
Norte: Sonora: yaqui, mayo; Chihuahua: rarámuri; Durango: lenguas del norte; Baja California: lenguas yumanas; Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas: mezcla con español.
Occidente: Jalisco: wixárika; Nayarit: cora y wixárika; Colima: variantes integradas o desaparecidas; Michoacán: purépecha.
Centro: Ciudad de México, Estado de México, Morelos, Tlaxcala: náhuatl; Puebla: náhuatl y totonaco; Hidalgo: náhuatl y otomí.
El corazón lingüístico del país sería el náhuatl
Golfo: Veracruz: totonaco, náhuatl; Tabasco: mixe-zoqueanas y mayenses; Oaxaca zapoteco, mixteco, mazateco coexistiendo.
Sur: Guerrero: náhuatl, mixteco, tlapaneco; Chiapas: tzotzil, tzeltal.
Península de Yucatán: Yucatán, Campeche, Quintana Roo: maya yucateco. Una región profundamente maya, como en tiempos prehispánicos
Pero habría el idioma que nos uniría.
Un país con decenas de lenguas no implica incomunicación. En este escenario, el náhuatl se perfila como la lengua común.
Antes de la conquista, ya funcionaba como idioma de intercambio.
Aquí habría evolucionado como: Lengua de comercio, lengua entre regiones. Y posiblemente idioma de gobierno.
Un idioma puente, funcional y cotidiano.
¿Y el español?
No desaparecería, pero su rol sería distinto: Lengua secundaria o de élites, herramienta para comercio internacional, influencia léxica en otras lenguas.
México sería, en muchos casos, bilingüe o trilingüe.
En este México alternativo: Hablarías tu lengua local en casa. Usarías náhuatl o español para interactuar con otras regiones y escucharías varios idiomas en ciudades grandes.
Un modelo cercano a países como India o Suiza, donde la lengua depende del contexto.
Pero no debiera olvidarse que la diversidad lingüística define identidad, no fragmentación.
El náhuatl como eje nacional es históricamente viable y el español seguiría presente, pero no dominante.
Las lenguas originarias serían modernas, no reliquias.
Este ejercicio no solo imagina un país distinto. También recuerda algo esencial: México nunca ha sido una sola voz… y todavía no lo es.
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