EL OTRO DATO/ El oficialismo desaparece a los desaparecidos

JUAN CHÁVEZ

La 4T de la presidenta Sheinbaum navega entre crisis.

Esta Semana Santa se le apareció el diablo con la crisis de los miles de desaparecidos.

Un periódico publicó en su portada: “Morena desaparece a los desaparecidos”. El asunto se trató como la última crisis que se le aparece a la presidenta.

Por eso, la doctora va de una crisis a otra y no puede construir su segundo piso con firmeza. De hecho, le está quedando muy inestable. Los cárteles, la violencia, la impunidad, son otras de los tremendos aprietos.

Los desaparecidos en México qué revelan con las nuevas cifras oficiales que convierten el problema en lupa para las organizaciones internacionales que preguntan: ¿Qué pasa en México con los desaparecidos”?

Las cifras de desapariciones no sólo son históricas, sino que también definen las estrategias de búsqueda y los enfoques institucionales para cada tipo de caso.

El tema de las desapariciones en México volvió al centro del debate público tras la presentación de un informe oficial que busca ordenar cifras, explicar el estado del registro nacional y detallar las acciones emprendidas en los últimos meses.

Más allá de los números, el diagnóstico revela un sistema en reconstrucción, con avances, vacíos y una realidad compleja que sigue afectando a miles de familias.

En una conferencia matutina, la presidenta Sheinbaum explicó que el objetivo del informe es ofrecer claridad sobre la magnitud del problema y las acciones implementadas desde el inicio de su administración.

“Vamos a hablar el día de hoy sobre el tema de desaparecidos. Habíamos detenido este tema por presentar, y el día de hoy vamos a presentar un informe muy detallado de la situación de personas desaparecidas en nuestro país”.

El documento parte de un universo amplio que incluye registros acumulados durante décadas. Desde su creación, el sistema nacional ha integrado casos históricos y recientes, lo que permite observar la evolución del fenómeno, pero también evidencia inconsistencias en la forma en que se documentaron los datos.

Uno de los principales hallazgos del informe es que el registro nacional no sólo refleja desapariciones, sino también problemas estructurales en la captura de información. Durante años, la plataforma permitió ingresar reportes sin criterios mínimos, lo que derivó en expedientes incompletos.

Entre los casos identificados hay registros sin datos esenciales, lo que dificulta cualquier intento de búsqueda efectiva. Esta situación explica por qué una parte importante de los casos no ha podido avanzar en su localización.

Uno de los datos más relevantes es el número de personas que aún no han sido localizadas. De acuerdo con la información presentada por la titular del secretariado ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Marcela Figueroa, “De las 132 mil 534 personas que continúan con estatus de no localizadas y desaparecidas: 2 mil 356 corresponden a hechos que ocurrieron entre 1952 y 2005”.

La funcionaria encargada del informe también explicó que el registro total incluye casos desde mediados del siglo pasado:

El informe también destaca que una proporción importante de las personas reportadas como desaparecidas ha sido localizada, muchas de ellas con vida.

“El 66 por ciento, 262 mil 111 personas ya han sido localizadas; y de ellas, 92 por ciento, 240 mil 211, fueron encontradas con vida”.

Pero las cifras oficiales, no corresponden con la realidad.

El gobierno de Sheinbaum escogió el viernes previo a las vacaciones de Semana Santa, el viernes de Dolores, un símbolo que las madres buscadoras utilizan como recuerdo de su dolor, para presentar un informe que, al igual que el que hizo López Obrador, busca minimizar el problema y quitar responsabilidad a las instituciones del Estado que han sido, en el mejor de los casos omisas, cuando no cómplices.

El informe reconoce que existe registro de poco más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, pero, al igual que lo hizo en su momento el gobierno anterior, lo segmenta entre aquellos cuyos datos están incompletos, y por lo tanto, pone en duda que efectivamente estén desaparecidos (36 mil); aquellos de los que se tiene algún registro de que estén con vida (40 mil); y los que ellos consideran efectivamente desaparecidos (43 mil).

Suponiendo que efectivamente fueran 43 mil y no 130 mil los desaparecidos en este país, es de cualquier manera una tragedia. Una tragedia que ellos mañosamente ubican que inició en 2006 (con Calderón, por supuesto) y no que es un fenómeno que se incrementa de manera exponencial a partir de 2016 y que obedece a un cambio en las estrategias de reclutamiento y limpieza de enemigo (las famosas barredoras, cuyo nombre quizá le digan algo a Adán Augusto López).

Reconocer 43 mil personas efectivamente desaparecidas y considerarlo un triunfo y no una tragedia habla de un gobierno carente de empatía con el dolor.

Mientras no se entienda que la desaparición es una más, quizá hoy la más grave, de las expresiones de la violencia letal en este país, no la vamos a resolver y se seguirá perpetuando el dolor de decenas de miles de familias, y eso ya no solo es insensible, sino perverso

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