
JUAN CHÁVEZ
Este domingo 19 de julio, llega a su fin el Campeonato Mundial de Futbol con el partido Argentina-España.
Dos cronistas deportivos han dado toques de divinidad al evento que se celebró en tres sedes: México, Estados Unidos y Canadá.
El cronista David Faitelson, que considera al futbol como “religión global, escribió:
Los estadios asemejan ser templos sagrados. Con todo respeto, podrían asemejarse a Iglesias, mezquitas, sinagogas o centros de culto budista.
Pero el fenómeno no se detiene ahí. Tiene una fuerza sobrenatural, porque los sentimientos y el corazón mandan aquí sobre cualquier pensamiento razonado. Es una mezcla de pasión y de magia. Nada más perfecto que eso para la naturaleza humana.
Mientras Infantino pica la tecla de multiplicar en su calculadora y plantea los primeros escarceos para subir de 48 a 64 Selecciones en el Mundial del 2030, el mundo ha observado casi atónito el poder de un deporte y todo lo que emana de él.
No hay poder que sea más impactante que el del futbol, capaz, más allá de su trivial, lúdica y hasta banal esencia, de sacar a las personas a las calles, generar aglomeraciones, olvidar conflictos, apaciguar la crisis y, sobre todo, esparcir fe e ilusiones.
Bajo la creencia de que en el futbol cualquier escenario es posible -hasta cierto punto, porqué en Semifinales está “la realeza” del juego- la gente olvida distancias, fantasea sobre la cancha y, si la Selección de su país de origen queda eliminada, termina admirando y celebrando a los mejores del mundo. El futbol es, casi, mágico, porqué al final vende un producto que nadie tiene: Esperanza.
Ha sido un verano deslumbrante. Ningún otro fenómeno se puede comparar con lo que vemos.
Y los estadios, rebosantes de pasión, podrían ser lo de menos. Lo de más, la ya icónica postal del Paseo de la Reforma con el Ángel incapaz de tapar con su sombra a la impetuosa muchedumbre o la imagen desde un mercado en Jartum (Sudán) donde los niños se agolpan frente a una vieja televisión para seguir las incidencias de un juego de la Selección inglesa.
Las calles llenas de júbilo en una fría Buenos Aires víctima del invierno.
El futbol no conoce fronteras, hemisferios, climas, husos horarios, lenguas, costumbres, culturas. El futbol es una especie de “religión global”, que justamente cumple la función de esparcir su creencia y su fe en cada rincón del planeta.
La FIFA tiene como pendientes el involucrar dos mercados que, si bien participan con aficionados, los ”clientes”no están totalmente integrados al negocio. Uno es China y el otro es la India.
Incorporar a 16 Selecciones más podría aligerar el camino futbolístico competitivo -que también existe, claro- para la clasificación de esas dos potencias que juntas albergan un buen porcentaje de la población mundial.
La Copa del Mundo del 2030 está planteada sobre una base 64 Selecciones en 6 países y en 3 continentes, como pretexto para celebrar el centenario del primer Mundial, Uruguay 1930.
Es decir, contra todos los pronósticos y después del exitoso experimento de este verano, FIFA piensa expandirse y obtener más beneficios a partir de ello.
La FIFA tiene 211 países o Federaciones afiliadas. El COI cuenta con 206 naciones. La ONU tiene 193 estados miembros. La Organización Mundial de la Salud aglutina a 194 agremiados.
Las cifras estiman que hay 2 mil millones musulmanes y mil 422 millones de católicos en el mundo. Los números en la calculadora de Infantino siguen siendo espectaculares y prometen serlo aún más.
El futbol es una “religión global”. Cualquiera puede pertenecer o ser parte de ella. Cuando el balón rueda, la fe, la esperanza y las ilusiones aparecen.
¿Díganme qué le falta para ser una doctrina?
El otro cronista, de apellido Galeano, señaló que “el futbol es la única religión que no tiene ateos”.
El Mundial fue brillante, pero lleno de debate.
El campeonato mundial de futbol 2026 trajo emociones, partidos memorables y grandes figuras, pero también una serie de decisiones que generaron intensos debates dentro y fuera de la cancha.
A dos días de conocer al nuevo campeón del mundo, varias determinaciones arbitrales y disciplinarias continúan siendo motivo de discusión entre aficionados, entrenadores, jugadores y especialistas.
Desde la polémica y fuerte falta de Lionel Messi que no recibió la expulsión hasta la revocación de la tarjeta roja a Folarin Balogun, pasando por intervenciones del VAR y reclamos de distintas selecciones, estas son las cinco controversias que marcaron el torneo y que seguirán siendo tema de conversación mucho después del silbatazo final.
- La acción de Messi que dividió al mundo del futbol.
Una de las primeras grandes discusiones del torneo tuvo como protagonista a Lionel Messi.
Durante el partido inaugural de Argentina frente a Argelia, el capitán albiceleste realizó una fuerte entrada sobre un rival que fue revisada por el VAR.
Pese a las imágenes, el árbitro decidió no mostrar tarjeta, una determinación que inmediatamente generó opiniones encontradas.
La polémica aumentó porque Messi terminó siendo la figura del encuentro y condujo a Argentina a la victoria, alimentando el debate sobre cómo habría cambiado el partido si el criterio arbitral hubiera sido distinto.
- El caso Balogun y la petición de Trump a la FIFA.
Otra de las decisiones que más discusión provocó fue la relacionada con el estadounidense Folarin Balogun.
El delantero recibió una tarjeta roja durante un partido de eliminación directa y, en consecuencia, quedó suspendido para el siguiente compromiso; sin embargo, la Federación de Futbol de Estados Unidos presentó una apelación que fue aceptada por la Comisión Disciplinaria de la FIFA, permitiendo al atacante volver a jugar.
La suspensión de la sanción al delantero estadounidense Folarin Balogun abrió un debate sobre cómo aplica FIFA su reglamento disciplinario en casos de tarjeta roja durante el Mundial.
La resolución llamó la atención porque este tipo de recursos rara vez prosperan durante un Mundial.
La controversia aumentó cuando el presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó públicamente que había conversado con Gianni Infantino para expresar su postura sobre el caso y pedir que se le retirara el castigo.
La FIFA cedió a esta solicitud y el argumento de hacerlo fue que que la decisión fue tomada exclusivamente por órganos disciplinarios independientes y negó que existiera cualquier tipo de influencia política en el proceso.
- Irán cuestionó las condiciones del torneo
No todas las controversias ocurrieron dentro del terreno de juego. Durante la competencia, integrantes de la Selección de Irán manifestaron públicamente su inconformidad por distintos aspectos relacionados con la logística del torneo, entre ellos las instalaciones de entrenamiento, los traslados y las condiciones de preparación.
El combinado de Irán no pudo hospedarse en territorio estadounidense durante la justa deportiva y se instaló en la ciudad mexicana de Tijuana, haciendo recorridos horas antes de los juegos que disputó en a Unión Americana y volviéndose a esta base al finalizar los partidos.
Las autoridades iraníes consideraron que existían diferencias respecto a otras delegaciones, situación que generó nuevas discusiones sobre la igualdad de condiciones en un Mundial organizado simultáneamente por tres países.
Aunque la FIFA recibió los reclamos, el organismo mantuvo la planificación original del torneo.
- El gol anulado a Egipto reabrió el debate sobre el VAR. La tecnología volvió a convertirse en protagonista cuando Egipto vio anulada una anotación tras una prolongada revisión del VAR.
El tanto representaba un momento clave para el conjunto africano, pero la revisión determinó una infracción previa y el gol fue invalidado, clave para su eliminación ante Argentina.
Más allá de la decisión final, lo que provocó la polémica fue el tiempo empleado para revisar la acción y la interpretación del reglamento. El episodio reavivó el debate sobre si el VAR realmente reduce las controversias o simplemente traslada la discusión hacia la interpretación de las imágenes.
- Croacia reclamó el arbitraje frente a Portugal. La eliminación croata también estuvo acompañada de fuertes críticas. Tras caer ante Portugal, jugadores y cuerpo técnico expresaron su inconformidad por varias decisiones arbitrales, entre ellas un posible penal no señalado y el criterio utilizado en distintas acciones divididas durante el encuentro.
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