EL OTRO DATO/ Brugada: píntame de colores pa´que me griten Supermona

JUAN CHÁVEZ

México presentará una imagen desastrosa en el Mundial de Futbol que se inaugura el día 11 de este mes en el Estadio Banorte (antes Azteca).

La presidenta Sheinbaum anunció, en una instancia primera, que se proponía no asistir, pero confirmada la asistencia del rey de España, que ella invitó, seguramente estará en el palco de honor.

Despintan el morado y regresan el amarillo a vialidades; culpan a contratistas.

La secretaría de Obras y Servicios, a cargo de Raúl Basulto, difundió que había sido un error de una empresa contratista.

La dependencia oficialista ordenó corregir la aplicación de pintura morada en parapetos de vialidades como el Distribuidor Vial San Antonio, luego de que señaló a una empresa de mantenimiento por incumplir las normas de seguridad vial.

La rectificación ocurre tras críticas ciudadanas y la difusión de videos en redes sociales de trabajadores repintando parapetos vehiculares.

El morado ha sido un color utilizado como identificación de los gobiernos encabezados por Clara Brugada desde sus administraciones en Iztapalapa. Y últimamente se agregaron los ajolotes, corazones, mazorcas y otros elementos.

Atropellan las cursilerías de Brugada de pintar paredes, calles y puentes del morado más espantoso que encontró.

Faltan ocho días para que miles de millones de personas vean la inauguración de la Copa Mundial de Futbol.

El torneo había sido pensado por el régimen obradorista como una vitrina para mostrar la solidez de su movimiento, el orden y, ante tantas noticias negativas sobre México en el exterior por la violencia, la gobernabilidad. Pero hoy está reflejando el lado opuesto del sueño. Desorden, efervescencia social, debilidad de mando y balcanización política, que es lo que proyecta la Ciudad de México, microcosmos del país.

En la Línea 2 del Metro, una de las grandes obras de infraestructura que se hicieron para los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de Futbol en 1970, la más cercana al Estadio Azteca, hecha un desastre. Tlalpan, convertida en una línea recta por donde se avanza en cámara lenta, por la gran obra de infraestructura del gobierno local de Clara Brugada para este evento internacional… ¡una ciclo vía!

Las postales se esparcen por la capital federal. El Zócalo, rodeado con tiendas de campaña en plantón indefinido porque las autoridades no resolvieron los problemas de los maestros durante un año. En la Línea 2 del Metro, una de las grandes obras de infraestructura que se hicieron para los Juegos Olímpicos de 1968 y el Mundial de Futbol en 1970, la más cercana al Estadio Azteca, hecha un desastre.

Total: el Mundial, el escaparate del caos, auténtico desmadre que, como espejo del país, México mostrará al mundo. Eso, sin contar con las inundaciones producidas por las tormentas…

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