
JACOB NAVA GARCÍA
El reciente escándalo en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) encendió las alarmas nacionales, tras revelarse indicios de fraudes masivos con inteligencia artificial en la evaluación de ingreso, donde los aciertos en carreras como medicina, ingeniería y hasta trabajo social se triplicaron de forma inexplicable.
Mientras nuestra máxima casa de estudios investiga los resultados, cientos de aspirantes honestos denuncian que los sistemas automatizados de monitoreo cancelaron sus pruebas por haber detectado irregularidades, destruyendo sus metas por una simple presunción.
¿Cómo es posible que en la actualidad se siga empleando un examen obsoleto donde la tecnología ha avanzado a pasos agigantados y que pueden ser contestados en segundos por la Inteligencia Artificial?
En la era digital se vio la lucha de inteligencias. Muchos aspirantes a un lugar en la UNAM hicieron uso de la IA, mientras la UNAM contrató a la empresa Territorium Life que puso infinidad de candados entre ellos bloqueo de navegación y aplicaciones secundarias en la computadora del aspirante, monitoreo mediante cámara web con detección de mirada, presencia de terceros, grabación y análisis de audio ambiente y muchos más para detectar trampas de los examinados, con todos esos filtros solamente el 2% de los aspirantes que hicieron trampa fueron detectados, sin embargo, ante esta lucha de inteligencias, los estudiantes ganaron.
Cierto es que muchos de los aspirantes estudiaron y otros más lograron acreditar el examen con tecnología y formas desleales, sin embargo, dentro de la misma convocatoria se especifica que en caso de que haya duda se realizará un examen presencial y eso es lo que aplicará el Consejo Técnico en donde se equilibra la balanza porque fueron convocados tanto los que tienen mayor porcentaje y fueron aceptados originalmente como aquellos que no fueron seleccionados, pero que tuvieron un puntaje igual o superior histórico al que pedía la UNAM entre 2021 y 2025.
La lealtad es un valor humano que consiste en la fidelidad, el respeto y el compromiso constante hacia una persona, grupo, institución o causa. Lo ocurrido en el examen desnuda la naturaleza humana, las acciones realizadas por los aspirantes en el examen de admisión a la UNAM es un problema de valores.
Este caos expone que la dignidad humana y deja en claro que la igualdad de oportunidades no puede quedar en la web con un software ciego. El artículo 1° constitucional y el artículo 4, apartado B, de la Constitución de la Ciudad de México defienden con firmeza que la tecnología debe servir al ser humano y no discriminarlo.
Asimismo, la Declaración sobre la Ética de la Inteligencia Artificial de la UNESCO, advierte sobre los sistemas automatizados vulneren la equidad social. Las autoridades educativas no pueden suplantar el criterio humano por un algoritmo que carece de justicia. La IA comete inexactitudes, imprecisiones y tiene sesgos intrinsecos que impiden que un criterio basado en ella sea meramente robótico por lo que brindan resultados discriminatorios. El uso de la IA pone en riesgo los derechos humanos.
Para los que dicen que convocar a un nuevo examen es criminalizar a todos eso es algo ambiguo. La Comisión Técnica ya aclaro que quienes sean convocados al examen de control no se les está realizando una imputación directa, no se está acusando a nadie de fraude, ni se han iniciado carpetas de investigación la máxima casa de estudios no señala culpables, da respuestas, soluciones como es el examen presencial del que dependerá ser seleccionado o rechazado para los estudios superiores.
La realidad es que los cambios nos alcanzan, por lo que día a día debemos estar conscientes de que la modernidad tecnológica no puede dictar las normas de conducta. La sociedad, a través de sus representantes, debe dar pasos agigantados para que la ley se empareje con la tecnología.
Necesitamos retomar los valores de honestidad, lealtad, respeto para evitar que situación como la que se vivió en el examen de admisión se repita. Ello depende de lo que se enseña en casa.
Transitar a la modernidad es correcto, usar la tecnología es necesario, pero hace falta crear un puente sólido entre la tecnología y la sociedad en la que se respeten los derechos y valores humanos.
La respuesta está en nuestras manos antes de que la apatía convierta el mérito en un simple privilegio de programación.
Recuerde: los favores se piden, los derechos se exigen… y eso es DE LEY.
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