
IRMA PILAR ORTIZ
En medio de la vorágine de información en la que nos encontramos, hay un tema de mayúscula importancia que parece minimizarse, pero que es trascendental para la transparencia, rendición de cuentas, el federalismo y la República.
Se trata de la elección del Auditor Superior de la Federación (ASF), sobre todo después de ver el paso del anterior David Colmenares quien se distinguió por su ceguera y poca imparcialidad al auditar al sexenio anterior y que incluso llegó al exceso de destituir al auditor que dio a conocer el impacto económico que generó la cancelación de lo que sería el aeropuerto de Texcoco.
Se trata de Agustín Caso Raphael, despedido de la ASF por David Colmenares en abril de 2024, por supuesta «pérdida de confianza», que ocurrió tras denunciar autocensura y presiones políticas en auditorías de alto impacto como la del NAIM o Aeropuerto de Texcoco.
Por ello, el hecho de que el nuevo titular de la ASF, Aureliano Hernández Palacios Cardel, haya sido cuestionado por su trayectoria profesional, nos debe preocupar y llevar a poner atención en cada uno de sus actos.
Al país le urge una Auditoría Superior de la Federación que en verdad audite, que cuide el dinero del pueblo, en el entendido de que la rendición de cuentas es un derecho de los ciudadanos, porque el recurso que se está usando, para bien o para mal, procede de los impuestos que pagamos todos, producto de nuestro trabajo cotidiano.
Y resulta que, más allá de sus méritos propios, Aureliano Hernández Palacios Cardel es hijo de Luis Hernández Palacios, quien fue secretario particular de la actual presidenta Sheinbaum, cuando ella estuvo en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, lo que se presta para el “sospechosismo”.
Aureliano se ha desarrollado principalmente dentro de la Auditoría Superior de la Federación, institución a la que ingresó en 2018 y cuenta con un historial de controversia.
Un trabajador de alto rango en la ASF presentó una denuncia, ante la Unidad de Evaluación y Control, que acusa a Hernández Palacios Cardel de ser uno de los directivos que negociaba con gobiernos locales para realizar ‘auditorías a modo’, señaló la revista Proceso al publicar un comunicado interno de Morena en la Cámara de Diputados.
Por su parte María Elena Pérez Jaén, quien se ha distinguido por su trabajo con el análisis y supervisión de la Auditoría Superior de la Federación, afirmó que la designación de Hernández Palacios deja un mal sabor de boca, porque fue una farsa orquestada por Morena, ya que se pretendió reelegir a David Colmenares, pero como no se logró, entonces Aureliano Hernández sería el relevo.
Aunque para la auditora Forense, Muna Dora Buchahin, el proceso para elegir al nuevo Auditor sigue siendo manipulado, porque “se infló con personajes del mismo gremio del poder para seguir protegiendo a David Colmenares, por lo que no debemos esperar que haya investigación alguna ante el pésimo desempeño de Colmenares”.
Pero no queda solo en el caso de Aureliano Hernández, sino que “en una línea de tiempo muestra que, todo el equipo que trabajaba en la Ciudad de México y familiares están en puestos claves tanto de la Auditoría Superior de la Federación como en el Tribunal Fiscal de Justicia Administrativa”.
También desde la Escuela de Gobierno del Tec de Monterrey, a través del profesor Marco Fernández se señaló que Hernández se desempeñó como Director General de Gasto Federalizado, que es dentro de la Auditoria, el órgano que se encarga de revisar de qué manera los municipios y los estados han ejercido los recursos públicos y en el análisis realizado por el Tec, encontraron “un menor número de revisiones, precisamente al gasto ejercido por estados y municipios, menos número de observaciones, y menos número de denuncias por presuntos delitos por el mal manejo de los recursos públicos”.
Así, con ese expediente, el nuevo Auditor Superior de la Federación llega a ocupar un cargo altamente delicado que, lamentablemente, se ha distinguido por ser tapadera de los desfalcos del gobierno en turno, cuando su función como institución es trabajar para tener un país libre de corrupción.
Son muchos los temas que nos abruman día con día. Pero este, el de la transparencia y rendición de cuentas deberían ser nuestra prioridad, de lo contrario vamos a caer otra vez en los vicios de sexenios anteriores, incluyendo el de López Obrador.
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