ATISBOS/ Incógnita: ¿anulará la UNAM examen o aceptara los resultados?

RAFAEL CIENFUEGOS CALDERÓN

El prestigio y credibilidad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) como institución de educación media y superior de alto nivel y calidad quedará en entredicho tomen la decisión que tomen sus autoridades respecto al examen de ingreso a licenciatura del ciclo 2026-2027: anular la evaluación aplicada a 158 mil 712 aspirantes para que hagan otra en modo presencial o aceptar los resultados que se cuestionan por sospecha de fraude.

Lo primero podría implicar el riesgo de que los campus universitarios sean tomados y se paralicen las actividades académicas y de investigación en protesta de inconformidad ya sea por quienes  acreditaron gracias a sus conocimientos o por los que aprobaron violando las reglas de la convocatoria; ayer hubo ya manifestaciones frente a la Torre de Rectoría.

Lo segundo que sería una salida salomónica, daría solución rápida al problema procurando ser  equitativo con los aspirantes que aprobaron limpiamente y los que acertaron recurriendo a medios ilegales, aunque implique un alto costo de desprestigio y credibilidad para la UNAM y sus autoridades.

La gran incógnita es de qué forma se podrá saber, determinar y comprobar que  hubo trampas y cuántos y cuántas las hicieron, y de qué herramientas se valdrá la Comisión Técnica de 16 especialistas que revisarán el desarrollo del concurso de selección para sacar las conclusiones que habrán de determinar el fallo oficial.

Sin atisbos claros de lo que ocurrió durante el examen, el día 24 la UNAM informó que suspendió provisionalmente los  trámites de entrega de documentos e inscripciones para el ciclo escolar 2026-2027 que se llevarían  a cabo a partir del lunes 27 de julio para todas las licenciaturas.

“El propósito de esta medida es salvaguardar la certeza para todas las personas que participaron en el proceso de ingreso, así como garantizar que las actuaciones institucionales se realicen con pleno apego a la Legislación Universitaria”.

¿Qué más se sabe al respecto?

Que la universidad actuó luego de denuncias hechas sobre presuntas irregularidades en los puntajes del examen que por primera vez se hizo en línea, que el número de aciertos aumentó desproporcionadamente respecto del de años anteriores y que hay sospechas de que los estudiantes recibieron ayuda.

Además, que el concurso de selección estuvo acompañado de un mercado paralelo que ofreció materiales, supuestos reactivos y asistencia durante la aplicación del examen.

Una investigación de Excélsior (27-07 2026) basada en la revisión de conversaciones en WhatsApp y Telegram, capturas de pantalla, archivos compartidos y material digital que circuló entre aspirantes permitió identificar un patrón mediante el cual diversos grupos privados promocionaron bancos de preguntas, lecturas resueltas, asistencia remota e, incluso, suplantación de identidad durante la prueba.

También, que la UNAM contrató por más de 101 millones de pesos a la empresa Territorium Life dedicada a aplicar y vigilar exámenes en línea cuyos 20 candados de inteligencia artificial implementados fallaron y permitieron trampas masivas. Los sistemas de reconocimiento facial, de voz y de detección de dispositivos no impidieron que los aspirantes usaran inteligencia artificial (Milenio, 27-07-2026).

Y se especula sobre si los  exámenes fueron más fáciles, si los estudiantes resultaron más listos o si estos hicieron trampa. Las dos primeras posibilidades se consideran altamente improbables mientras que la última es la única factible.

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