
R. MONDRAGÓN M.
Es asombroso con que facilidad los políticos mienten y no les importa hacer en ridículo. La fuga de hidrocarburo, que desde el pasado mes de febrero empezó con la contaminación de más de 650 kilómetros de las costas del Golfo de México los exhibió como cínicos y mentirosos.
Las mentiras empezaron con las absurdas declaraciones de Rocío Nahle, zacatecana gobernadora de Veracruz, de culpar al expresidente Enrique Peña Nieto y luego muy segura dijo que solo eran unas gotitas de hidrocarburo.
Y esas gotitas que le gusta ver a la prepotente zacatecana, se han convertido 894 toneladas de recolectadas en el litoral del Golfo de México, de las cuales 853 en 32 de las 48 playas afectadas y resto al mar.
Víctor Rodríguez Padilla, director general de PEMEX, aceptó que de la contaminación de petróleo se originó en un oleoducto de 36 pulgadas del complejo Cantarell y así desmintió a su jefa y a Alicia Bárcena, secretaria del Medio Ambiente, y a Raymundo Morales, quienes mintieron al no reconocer que Petróleos Mexicanos era el causante de la contaminación.
El director de Pemex informó que fueron cesados de sus cargos y están siendo investigados tres funcionarios: Saúl Orueta Álvarez, subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental; David Gustavo González López, coordinador de Control Marino, Derrames y Residuos y José de Jesús Chávez Vázquez, director de Derrames, por engaño y ocultar información.
OTROS ASUNTOS
Hay tiro entre Clara Brugada, jefa de gobierno de la CDMX y Fernando Espino Arévalo, líder vitalicio del Sindicato Nacional de Trabajadores de STC Metro. Ella rechaza las acusaciones del sindicato por falta de mantenimiento y dice que “el Metro es un bien público de movilidad al que se le han asignado casi 50 mil millones de pesos entre 2025 y 2026”.
Fernando Espino Arévalo, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro, se da el lujo de poner el jaque la movilidad de toda la ciudad de México.
Desde ese puesto ha sido diputado local y federal por tres partidos políticos distintos, cumple 43 años como el hombre más poderoso del Metro.
Y mientras Adrián Ruvalcaba, “El Dragoncito”, director general de Metro, un día reconoce que el sistema tiene muchas fallas, que existen trenes antiguos y que se requiere de mayor presupuesto, al otro día asegura que “los usuarios no cuidan los trenes, maltratan las puertas y provocan daños que terminan afectando el servicio”. Difícilmente los políticos tienen la honestidad de reconocer sus errores, por eso siempre buscan culpables.
El nombramiento de Iván Valenzuela como delegado del partido Verde en Campeche no se lee como un simple ajuste partidista, sino como una jugada Verde para empezar a coquetear con el MC, que ha marcado distancia con el partido guinda, justo cuando van a ser las elecciones del próximo año.
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